Dos estilos, una misma carrera
El biatlón moderno se disputa casi exclusivamente en estilo libre, lo que en la práctica significa estilo patinador. Sin embargo, entender ambas técnicas es fundamental para el desarrollo completo de un biatleta, ya que el entrenamiento combina los dos estilos a lo largo de la temporada.
Estilo patinador: la base de la competición
El patinador se ejecuta empujando las esquís en diagonal, como si se patinara sobre hielo, mientras los bastones se clavan simultánea o alternadamente según la variante utilizada.
V2 (patinador con doble empuje): Es la variante más eficiente en llano y bajadas suaves. En cada ciclo se realizan dos apoyos de bastones, uno por cada paso de esquí. Exige una gran coordinación y potencia de tren superior, pero genera velocidades muy altas con un esfuerzo relativamente constante.
V2 alternado: Se usa en subidas moderadas donde el V2 puro sería demasiado exigente. Los bastones se clavan alternadamente, uno por paso, distribuyendo mejor el esfuerzo en pendiente.
La clave del patinador eficiente está en la transferencia de peso completa de una esquí a la otra. Muchos principiantes se quedan en el centro sin cargar completamente ninguna esquí, perdiendo toda la potencia del empuje lateral.
Estilo clásico: surcos y propulsión vertical
En el estilo clásico las esquís se deslizan paralelas dentro de dos surcos marcados en la pista. La propulsión viene del empuje hacia atrás de la esquí de patada (con cera de agarre o escamas en la zona central) y del doble bastón.
El movimiento del clásico es más intuitivo para principiantes, pero en competición biatlética su uso es marginal. Su valor está en el entrenamiento: desarrolla la fuerza de la musculatura de la espalda y los hombros necesaria para los bastones, y mejora el equilibrio sobre una sola esquí.
La propulsión con bastones: el diferencial
Independientemente del estilo, los bastones son el motor del biatleta en tramos llanos. Un empuje correcto implica clavarlos a la altura de la cadera, no delante del cuerpo, y extender los codos completamente al final del empuje. El error más común es clavar los bastones demasiado adelantados y no completar la extensión, perdiendo la mayor parte de la fuerza generada.
Cargar el rifle y mantener la técnica
La particularidad del biatlón es que toda esta técnica se ejecuta con un rifle de 3,5 kg a la espalda. El peso cambia ligeramente el centro de gravedad y puede tensar los hombros. Los biatletas aprenden a ignorar este peso, aunque en las primeras sesiones es habitual perder calidad técnica por la distracción que supone el arma.