Orígenes del hockey sobre hielo olímpico
El hockey sobre hielo es uno de los deportes con mayor tradición en los Juegos Olímpicos. Su primera aparición oficial fue en los Juegos de Amberes 1920, en pleno verano, antes de que existieran los Juegos de Invierno. Canadá ganó aquella primera competición con una facilidad aplastante, reflejando la hegemonía de la nación que había inventado el deporte.
Con la creación de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1924 (Chamonix, Francia), el hockey sobre hielo pasó a formar parte del programa invernal. Desde entonces, el torneo olímpico ha sido uno de los eventos más seguidos de los Juegos de Invierno, especialmente en los países del norte de Europa y en América del Norte.
El Milagro sobre Hielo: 1980
El momento más icónico en la historia del hockey sobre hielo olímpico se produjo en los Juegos de Lake Placid 1980. El equipo de Estados Unidos, formado por universitarios y jugadores amateur con una edad media inferior a 22 años, se enfrentó en semifinales a la selección de la Unión Soviética.
El equipo soviético era el más poderoso del mundo: había ganado cuatro oros olímpicos consecutivos y aplastado al equipo profesional de la NHL en varias ocasiones. Sus jugadores llevaban años entrenando juntos y representaban el pináculo del hockey mundial.
Lo que ocurrió el 22 de febrero de 1980 superó cualquier previsión: Estados Unidos venció 4-3 a la URSS en un partido de una intensidad y una carga emocional difícilmente igualable. El comentarista Al Michaels pronunció la frase inmortal: “Do you believe in miracles? YES!” El equipo americano ganó después la medalla de oro al derrotar a Finlandia en la final.
El Milagro sobre Hielo es regularmente citado como uno de los momentos deportivos más importantes del siglo XX, no solo por el resultado sino por el contexto político de la Guerra Fría en el que se produjo.
La era profesional: Nagano 1998
Durante décadas, la NHL no permitía a sus jugadores participar en los Juegos Olímpicos porque el torneo coincidía con la temporada regular. Esto significaba que los torneos olímpicos no reunían a los mejores jugadores del mundo.
Todo cambió en los Juegos de Nagano 1998, cuando por primera vez la NHL suspendió su temporada durante dos semanas para permitir que sus estrellas representaran a sus países. El resultado fue el torneo de hockey sobre hielo más espectacular de la historia olímpica, con los mejores jugadores del mundo compitiendo por el oro.
La final fue un dramático encuentro entre República Checa y Rusia, con el portero Dominik Hasek como figura descollante. Checo ganó el oro en su primera participación con jugadores profesionales, liderado por Hasek y Jaromir Jagr. Canadá, pese a contar con sus mayores estrellas, quedó cuarto.
El torneo femenino olímpico
El hockey sobre hielo femenino se incorporó al programa olímpico en los Juegos de Nagano 1998, un reconocimiento a la creciente popularidad del deporte femenino. Estados Unidos ganó la primera medalla de oro femenina olímpica, derrotando a Canadá en la final.
Desde entonces, la rivalidad entre Canadá y Estados Unidos ha dominado el torneo femenino: los dos países se han repartido prácticamente todas las medallas de oro y plata. La excepción fue en Pekín 2022, donde Canadá ganó el oro tras un período de dominio americano, afianzando la rivalidad como una de las más intensas del deporte femenino internacional.
El torneo femenino ha crecido enormemente en nivel y repercusión mediática, y países como Finlandia, Suiza y Alemania compiten cada vez con más intensidad por las medallas de bronce.
Pekín 2022 y la ausencia de la NHL
En los Juegos de Pekín 2022, la NHL volvió a no permitir la participación de sus jugadores, alegando problemas logísticos derivados de la pandemia de COVID-19. Esto hizo que el torneo masculino se disputara sin las principales estrellas del deporte, siendo dominado por la selección finlandesa, que ganó el oro sin perder un solo partido en toda la competición.