Steven Gregory Yzerman nació el 9 de mayo de 1965 en Cranbrook, Columbia Británica. Creció en una familia canadiense de clase media donde el hockey era la religión de los inviernos, como en la mayoría de los hogares del país. Nadie podía imaginar entonces que aquel niño de Cranbrook se convertiría en la figura más representativa de una franquicia histórica y en uno de los líderes más respetados del deporte profesional norteamericano.
El draft y los primeros años en Detroit
Los Detroit Red Wings eligieron a Yzerman con el cuarto puesto del draft de 1983, cuando tenía diecisiete años. Debutó en la NHL esa misma temporada y en su primer año marcó treinta y nueve goles. Tenía dieciocho años y ya era el centro del equipo.
En 1986, con apenas veintiún años, fue nombrado capitán de los Red Wings. Era el jugador más joven de la historia de la franquicia en recibir ese honor, y lo mantendría durante diecinueve años consecutivos, hasta su retirada en 2006. Diecinueve años como capitán del mismo equipo es un récord en la NHL que muy probablemente nunca será igualado.
Los primeros años fueron de aprendizaje colectivo: Detroit era un equipo con talento pero sin la madurez para ganar en los playoffs. Yzerman acumulaba cifras individuales brillantes —llegó a marcar 65 goles en la temporada 1988-89— pero las eliminaciones en la postemporada eran una constante frustrante.
La transformación: de anotador a líder completo
El cambio más significativo en la carrera de Yzerman se produjo cuando el entrenador Scotty Bowman llegó a Detroit en 1993. Bowman, uno de los entrenadores más exitosos de la historia de la NHL, convenció a Yzerman de que si quería ganar la Copa Stanley tenía que transformar su juego: menos énfasis en las estadísticas individuales, más en el juego defensivo y en hacer mejores a los que lo rodeaban. Yzerman aceptó el desafío.
La transformación fue radical y exitosa. En los años siguientes, Yzerman pasó de ser uno de los máximos anotadores de la liga a ser uno de los mejores jugadores en ambas direcciones del hielo. Las puertas de la Copa Stanley se abrieron.
Las tres Copas Stanley
En 1997, Detroit ganó su primera Copa Stanley desde 1955. La ciudad llevaba cuarenta y dos años esperando. Yzerman levantó el trofeo con lágrimas en los ojos, en lo que fue uno de los momentos más emotivos de la NHL moderna. La repetición en 1998 confirmó que los Red Wings eran la mejor franquicia del momento.
La Copa de 2002 fue la más difícil. Yzerman arrastraba una grave lesión de rodilla que le hacía extraordinariamente doloroso patinar, pero se negó a perderse los playoffs. Compitió durante dos meses a un nivel que sus compañeros describían como heroico, dado el dolor que soportaba en cada partido. Cuando Detroit levantó la Copa, Yzerman patinó con ella agarrándola con fuerza, en una imagen que resume perfectamente todo lo que representa como deportista.
El estilo de liderazgo
Stevie Y lideraba con el ejemplo, no con los discursos. Era el primero en llegar al entrenamiento y el último en irse. En los momentos de mayor presión —un partido de playoffs, una situación de empate en el tercer período— rendía mejor que en los normales. Sus compañeros lo describían como alguien cuya presencia hacía que todos los demás quisieran ser mejores, no por miedo sino por respeto y admiración.
Esta combinación de excelencia técnica, trabajo implacable y capacidad de liderazgo sin necesidad de protagonismo lo convierte en uno de los modelos de conducta más citados por deportistas de múltiples disciplinas.
El directivo brillante
Después de retirarse en 2006, Yzerman demostró que su visión del hockey iba más allá del hielo. Como gerente general de los Tampa Bay Lightning construyó el equipo que ganó la Copa Stanley en 2021. Su regreso a Detroit en 2019 inició un proceso de reconstrucción que los aficionados de los Red Wings esperan con la misma paciencia que Yzerman enseñó a practicar sobre el hielo.
Legado
Steve Yzerman está en el Salón de la Fama del Hockey desde 2009, y su número 19 cuelga retirado en el Little Caesars Arena de Detroit. Pero su legado va más allá de las estadísticas: es el modelo de lo que un capitán debe ser, en el deporte y fuera de él.