El off-side es la regla que establece el orden de entrada en la zona ofensiva y que, junto con el icing, define la estructura territorial del hockey hielo. Su propósito es impedir que los jugadores atacantes se queden emboscados cerca de la portería rival esperando un pase largo, lo que obligaría a los defensas a cubrirlos permanentemente y vaciaría el juego de contenido colectivo. Al exigir que el disco entre en la zona antes que los jugadores, la regla fuerza a los equipos a construir sus ataques de forma progresiva, transportando el disco o pasándolo a través de la línea azul antes de que ningún compañero la cruce.
La línea azul es el umbral físico que marca el inicio de la zona ofensiva y el punto exacto donde se aplica la regla. Los jugadores experimentados aprenden a controlar sus patines con gran precisión para llegar a la línea en el momento justo, a menudo frenenado o dando un paso hacia atrás para respetar el off-side mientras esperan que el disco cruce. Esta danza constante entre atacantes y defensas en torno a la línea azul es uno de los elementos tácticos más sutiles y fascinantes del deporte, que el espectador habituado aprende a leer con detalle.
La revisión de off-side por vídeo, introducida en la NHL en 2015, revolucionó la forma en que se gestiona esta regla pero también generó una enorme polémica. Al poder revisar si el patín de un jugador estaba un centímetro dentro de la zona antes de que el disco cruzara la línea, se comenzaron a anular goles por situaciones que habían ocurrido diez o quince segundos antes de la celebración, en jugadas donde ningún árbitro ni jugador había detectado irregularidad alguna. La respuesta de la liga fue acotar los criterios de revisión en 2019 para encontrar un equilibrio entre la precisión arbitral y el sentido común del juego.