El partido de hockey hielo se estructura en tres periodos de veinte minutos de juego efectivo, separados por dos descansos de entre quince y diecisiete minutos. Esta división tripartita es consustancial al deporte desde sus orígenes y responde tanto a razones físicas como prácticas. El hielo es una superficie que se deteriora progresivamente con el juego: las cuchillas de los patines dejan surcos, el choque de los cuerpos contra la valla produce fragmentos y la fricción continua genera una capa de nieve sucia que altera la calidad del deslizamiento. Sin los descansos para resurfacear, la segunda mitad de cualquier partido se jugaría en condiciones muy inferiores a las del inicio.
Cada periodo tiene su propia identidad táctica dentro del partido. El primero suele ser de tanteo, con ambos equipos estableciendo sus sistemas y midiendo al rival antes de comprometerse con apuestas de mayor riesgo. El segundo periodo, el más largo en términos de distancia recorrida ya que los equipos atacan hacia el lado opuesto, suele ser el más abierto y con más goles: las líneas están frescos y los sistemas de juego ya están establecidos, lo que genera transiciones rápidas y juego abierto. El tercero es el de las decisiones: si el partido está igualado, la tensión táctica aumenta y los entrenadores suelen apostar por sistemas más conservadores para proteger el resultado o forzar la prórroga.
En los playoffs de la NHL, la estructura de tres periodos se mantiene, pero su intensidad se amplifica exponencialmente. Cada periodo puede ser el último del año para el equipo perdedor, lo que añade una carga emocional que el juego de temporada regular raramente alcanza. Los descansos entre periodos en playoffs tienen también una función táctica crucial: los entrenadores revisan los vídeos del periodo anterior, ajustan sus líneas, corrigen errores y preparan las respuestas a los sistemas tácticos rivales. En ese sentido, los tres periodos no son solo unidades de tiempo de juego, sino también tres oportunidades de reiniciar el análisis y la preparación del siguiente tramo de cuarenta y cinco minutos reales.