Hay récords deportivos que parecen inalcanzables, y luego está el de Wayne Gretzky en la NHL. Con 2857 puntos en su carrera en la liga profesional de hockey sobre hielo más importante del mundo, «The Great One» estableció un listón tan alto que los analistas llevan décadas debatiendo si será roto alguna vez. La respuesta mayoritaria es no: nadie vivo hoy en la NHL está en condiciones de acercarse.
La cifra que lo dice todo
Gretzky disputó 1487 partidos en la NHL entre 1979 y 1999, repartidos entre Edmonton Oilers, Los Angeles Kings, St. Louis Blues y New York Rangers. En ese tiempo sumó 894 goles y, sobre todo, 1963 asistencias. Este último número es el que verdaderamente ilustra la dimensión de su legado: sus asistencias por sí solas superan los puntos totales de cualquier otro jugador en la historia de la liga. Ni siquiera los más grandes —Gordie Howe, Mario Lemieux, Jaromir Jagr— se acercan a ese registro de pases de gol.
El segundo clasificado en la lista histórica de puntos es Jaromir Jagr, con 1921. La diferencia con Gretzky es de 936 puntos. Para que un jugador actual pudiera superar ese récord tendría que marcar el equivalente a diez temporadas completas de un jugador de élite, algo matemáticamente imposible a los ritmos de juego actuales.
Cómo se construyó el récord
La carrera de Gretzky en la NHL comenzó en 1979 con los Edmonton Oilers, franquicia con la que ganó cuatro Copas Stanley (1984, 1985, 1987 y 1988) y donde alcanzó sus registros más desorbitados. En la temporada 1981-82 marcó 92 goles en 80 partidos, un récord de goles en una sola temporada que tampoco ha sido igualado. En la temporada 1985-86 repartió 163 asistencias, otro registro imposible de batir.
Su traslado a Los Angeles Kings en 1988 fue uno de los momentos más impactantes en la historia de la NHL, no solo deportivamente sino también desde el punto de vista comercial: Gretzky popularizó el hockey en California y en el sur de Estados Unidos, expandiendo la liga a mercados que antes desconocían el deporte.
El número 99 retirado en toda la liga
Cuando Gretzky se retiró el 18 de abril de 1999, la NHL tomó una decisión sin precedentes: retirar su número 99 de manera permanente en todas las franquicias de la liga. Ningún jugador podrá volver a vestir ese dorsal en la NHL, un honor que subraya la magnitud de su impacto en el deporte.
El propio comisionado de la liga, Gary Bettman, declaró en el acto de retirada que Gretzky «no era el mejor jugador de su generación, sino el mejor jugador de todas las generaciones».
Una comparación imposible
Los análisis modernos con estadísticas avanzadas refuerzan la idea de que Gretzky era un fenómeno irrepetible. Sus números ajustados por era, por calidad de compañeros y por nivel de la liga siguen siendo los mejores de la historia del hockey. En una época en que la defensa era más laxa y los tanteos más altos, supo explotarlo hasta límites que ningún contemporáneo pudo imitar.
Los jugadores más dominantes de la era moderna —Sidney Crosby, Alex Ovechkin, Connor McDavid— son extraordinarios, pero proyectando sus carreras al límite de lo posible no alcanzarían los 2857 puntos de Gretzky. El récord, sencillamente, es eterno.