El hockey sobre hielo es uno de los deportes más rápidos del mundo, y el disco —un cilindro de goma vulcanizada de unos 170 gramos— puede convertirse en un proyectil peligroso cuando los mejores jugadores de la NHL sueltan su disparo. El récord oficial de velocidad en el concurso de habilidades de la liga lo ostenta Zdeno Chara, con un intimidante 175,1 km/h registrados en el All-Star Weekend de 2012.
El concurso de tiro más potente del All-Star
Desde 1990, la NHL incluye en su fin de semana de las estrellas un concurso de disparo más potente en el que los jugadores compiten para ver quién hace viajar el disco a mayor velocidad. El concurso usa sensores electrónicos para medir con precisión la velocidad en el momento del impacto.
Zdeno Chara, defensa eslovaco de 2,06 metros de altura que jugó principalmente con los Boston Bruins, fue el rey indiscutible de este concurso durante casi veinte años. Ganó la prueba en nueve ocasiones y en 2012 estableció el récord de 175,1 km/h (108,8 mph en las unidades que usa la NHL), una cifra que ningún otro participante ha logrado superar.
La física detrás del récord
La velocidad del disparo en hockey depende de varios factores: la potencia muscular del jugador, la longitud del palo, el ángulo de ataque y la flexión de la vara. Los palos modernos de fibra de carbono han revolucionado la capacidad de disparo respecto a las varas de madera que se usaban hasta los años 90, permitiendo una mayor transferencia de energía al disco en el momento del golpe.
Chara combinaba una altura excepcional —que le daba una palanca de tiro enorme— con una musculatura fuera de lo común para un defensa de hockey. Su rutina de entrenamiento físico era legendaria en la NHL, donde siguió siendo un jugador funcional hasta retirarse a los 45 años.
Velocidades en partido real
El concurso de habilidades mide la velocidad en condiciones controladas, con el jugador preparado y el disco estático. En partido real, las circunstancias son muy diferentes: el disparo llega tras un movimiento, con presión defensiva y en fracciones de segundo. Aun así, los datos de seguimiento de disco que la NHL implementó en los últimos años muestran velocidades regularmente por encima de los 150 km/h entre los mejores tiradores.
Jugadores como Shea Weber (excompañero de Montreal y Nashville), Alexander Ovechkin y Patrik Laine son conocidos por sus disparos devastadores, y todos han alcanzado o superado los 160 km/h en mediciones durante partidos.
El disco como arma y peligro
La velocidad del disco pone en contexto la importancia del equipamiento protector en el hockey. Un disparo de 160-175 km/h que impacta en cualquier parte del cuerpo no protegida puede causar fracturas y lesiones graves. Por eso los porteros, que se interponen en la trayectoria de estos proyectiles constantemente, están considerados entre los atletas que necesitan mayor protección en el deporte profesional.
Los avances tecnológicos en cascos, caretas y protectores corporales han mejorado enormemente la seguridad, pero el riesgo nunca desaparece completamente cuando el disco viaja a estas velocidades.