En el hockey sobre hielo existe un sistema escalonado de sanciones que permite a los árbitros responder de forma proporcional a la gravedad de cada infracción. La mala conducta (misconduct) ocupa un lugar intermedio en esa escala: es una penalización seria que aparta a un jugador de la pista durante un tiempo considerable, pero sin castigar colectivamente a su equipo con inferioridad numérica.
Qué es la mala conducta
La mala conducta es una penalización de 10 minutos que se impone a un jugador por comportamiento antideportivo o irrespetuoso. Lo que distingue a esta penalización de otras es que el equipo puede sustituir al jugador castigado de inmediato, manteniéndose el partido en igualdad numérica.
El jugador debe sentarse en el banquillo de penalizaciones, donde permanecerá visible pero sin poder jugar hasta que se cumplan los 10 minutos o finalice el partido.
Motivos habituales de mala conducta
Los árbitros pueden imponer una mala conducta ante diversas conductas:
- Protesta agresiva al árbitro: discutir las decisiones de forma vehemente o irrespetuosa.
- Insultos: dirigir palabras ofensivas al árbitro, a los rivales o al público.
- Gestos obscenos: hacer señas o gestos inapropiados.
- Reincidencia: continuar protestando después de haber sido avisado.
- Comportamiento en el banquillo: un jugador que no está en la pista puede recibir una mala conducta por su comportamiento desde el banquillo del equipo.
Tipos de mala conducta
Existen varios niveles de mala conducta en el reglamento:
Misconduct (10 minutos): la forma estándar. El equipo puede sustituir al jugador castigado. No hay inferioridad numérica.
Game misconduct (expulsión del partido): el jugador debe abandonar definitivamente el recinto deportivo. Suele añadirse a una penalización mayor por agresión. Un compañero cumple el tiempo de la penalización mayor en el banquillo, pero el equipo puede reponer jugadores en la pista para mantener el número reglamentario.
Gross misconduct (mala conducta grave): reservada para comportamientos especialmente graves como amenazas físicas a árbitros, comportamiento racista o insultos muy graves. Conlleva la expulsión del partido y puede acarrear sanciones adicionales como multas o suspensiones en partidos futuros.
Acumulación de penalizaciones
En muchos casos, la mala conducta se combina con una penalización menor. Cuando un jugador recibe simultáneamente una penalización menor (2 minutos) y una mala conducta (10 minutos), el equipo debe poner a otro jugador en el banquillo para cumplir los 2 minutos de inferioridad, mientras el jugador castigado cumple sus 10 minutos por separado.