La pista de hockey sobre hielo está dividida en tres zonas bien delimitadas por dos líneas azules que cruzan el hielo de forma transversal. Esta división no es solo estética: determina las normas de offside, el icing y las estrategias ofensivas y defensivas de cada equipo. Entender las zonas es fundamental para comprender la táctica del hockey.
La zona de defensa de un equipo es la parte de la pista donde está su propia portería. Los defensas de ese equipo tienen la responsabilidad principal de controlar su zona de defensa y evitar que los rivales se establezcan cómodamente allí. Los ataques rival buscan penetrar en esta zona para acercarse a la portería y crear situaciones de gol.
La zona neutral es el espacio entre las dos líneas azules. En ella se producen muchas de las batallas de posesión: los equipos que han perdido el puck intentan recuperarlo en la zona neutral antes de que el rival penetre en la zona de defensa; los equipos en ataque intentan controlar el puck y entrar en la zona de ataque con velocidad.
Las entradas a zona (zone entries)
La forma en que un equipo entra a la zona de ataque es determinante para sus posibilidades de éxito. Se puede entrar llevando el puck (carry-in) o pasándolo antes de la línea azul (chip-in o dump-in). El carry-in es más peligroso porque crea opciones de ataque inmediatas, pero requiere que el jugador supere a los defensores. El dump-in es más seguro pero requiere ganar el puck en el rincón.
La línea roja central
Además de las dos líneas azules, la pista tiene una línea roja central que divide la pista por la mitad. Esta línea es especialmente importante para la regla del icing: si un equipo lanza el puck desde su mitad de la pista hasta la línea de fondo rival sin que nadie lo toque, se pita icing (con excepciones según el reglamento).