Las penalizaciones menores son el tipo de castigo más habitual en el hockey sobre hielo. Cuando un jugador comete una falta considerada menor, debe abandonar la pista durante 2 minutos, dejando a su equipo en inferioridad numérica. Este período, conocido como power play para el equipo contrario, es uno de los momentos de mayor tensión táctica del partido.
El banquillo de penalizaciones
Cada pista de hockey tiene un banquillo de penalizaciones a cada lado de la zona neutral. El jugador castigado debe sentarse en ese banquillo durante el tiempo que dure la penalización. No puede volver a la pista hasta que el árbitro le dé autorización, cuando se cumpla el tiempo o cuando el equipo rival marque un gol.
Duración y cumplimiento
La penalización menor dura exactamente 2 minutos de tiempo real. La diferencia fundamental respecto a las penalizaciones mayores es que la menor puede cancelarse antes de tiempo si el equipo contrario (el que tiene superioridad) consigue marcar un gol. En ese caso, el jugador castigado regresa a la pista inmediatamente aunque no hayan transcurrido los 2 minutos.
Las faltas más habituales
Las penalizaciones menores cubren una amplia variedad de infracciones:
- Gancho (hooking): usar el palo para enganchar o frenar a un rival.
- Obstrucción (interference): bloquear a un jugador que no tiene el disco.
- Viaje (tripping): hacer caer a un rival con el palo, el pie o la pierna.
- Carga (charging): abalanzarse sobre un rival tomando demasiado impulso.
- Codos (elbowing): usar el codo para golpear a un adversario.
- Sujetar (holding): agarrar a un rival con la mano o el brazo.
- Golpe al palo (slashing): golpear con el palo el palo o las manos del adversario.
- Demasiados jugadores (too many men on the ice): tener más de 6 jugadores en la pista.
- Retención del disco (delay of game): lanzar el disco fuera de la pista deliberadamente.
Inferioridad numérica: el penalty kill
El equipo que cumple la penalización debe defender durante 2 minutos con un jugador menos. Esta situación se llama penalty kill y requiere una organización defensiva muy específica. Los equipos sitúan dos adelantados y dos defensas en un esquema de diamante o caja para minimizar los espacios y alejar el disco de su propia portería.
Los mejores equipos tienen especialistas en penalty kill, jugadores rápidos y con gran capacidad de anticipación que, además, intentan aprovechar transiciones rápidas para marcar en contra de la superioridad rival.