El pádel es hoy el deporte de más rápido crecimiento en España y uno de los que mayor número de practicantes tiene en todo el mundo. Las pistas de pádel se multiplican en cada ciudad, los torneones se retransmiten en televisión y los mejores jugadores del mundo son, en su inmensa mayoría, españoles o argentinos. Sin embargo, este deporte no es de origen español: llegó desde México en los años setenta y tardó décadas en conquistar masivamente al público español.
El origen: México, 1969
El pádel fue inventado en 1969 por el empresario mexicano Enrique Corcuera en su finca de Acapulco. Corcuera quería construir una pista de tenis, pero el espacio disponible era insuficiente. Decidió adaptar el juego a ese espacio reducido, añadiendo paredes laterales y de fondo que formaban parte del juego. Las palas sustituyeron a las raquetas convencionales y las reglas se simplificaron. El resultado fue un deporte más dinámico, más social y mucho más accesible para jugadores de todos los niveles.
España, 1974: el Marbella Club y el marqués de Hohenlohe
El pádel llegó a España de la mano del empresario aristocrático Alfonso de Hohenlohe, quien conoció el juego de Corcuera durante uno de sus viajes y quedó fascinado. En 1974 mandó construir las primeras pistas de pádel en España en el exclusivo Marbella Club, su resort de lujo en la Costa del Sol. El deporte arrancó como una actividad de élite, practicada por las clases altas que frecuentaban ese entorno.
Desde Marbella, el pádel comenzó a extenderse lentamente por los clubs privados y urbanizaciones de toda España. La facilidad de construir pistas en espacios reducidos y su naturaleza eminentemente social —se juega en parejas y los puntos son cortos e intensos— hicieron el resto.
La profesionalización y el boom de los años noventa
En 1991 se fundó la Federación Internacional de Pádel (FIP), con sede en Madrid, lo que confirmó el liderazgo español en el deporte a nivel mundial. La creación de un circuito profesional incipiente y la organización de los primeros campeonatos del mundo dieron visibilidad al pádel más allá de los clubs privados.
En los años noventa y 2000, la construcción de pistas en polideportivos municipales y la bajada de precios democratizaron el deporte. El pádel dejó de ser exclusivo de los clubs privados y llegó a los barrios, los colegios y los gimnasios. España se convirtió en el epicentro mundial del deporte: sus torneos, sus jugadores y su industria de fabricación de palas marcaban el ritmo global.
El World Padel Tour y la era de los grandes campeones
El World Padel Tour, fundado en 2013, profesionalizó el circuito y llevó el pádel a una dimensión mediática sin precedentes. Jugadores como Fernando Belasteguín (que dominó el ranking mundial durante más de veinte años) y Juan Martín Díaz, y más tarde Alejandro Galán y Juan Lebrón, convirtieron el pádel en un espectáculo de primer nivel.
En el circuito femenino, figuras como Gemma Triay, Alejandra Salazar y Patricia Llaguno han hecho de España el dominador absoluto tanto en el pádel masculino como en el femenino.
El presente: un fenómeno social sin precedentes
Hoy, con más de 4 millones de practicantes federados y no federados en España, el pádel es el segundo deporte más practicado del país en número de jugadores activos semanales. Las pistas se han multiplicado exponencialmente: centros específicos de pádel, clubs deportivos mixtos y cadenas de franquicias han transformado el panorama deportivo urbano.
Desde 2023, el circuito Premier Padel, respaldado por la Federación Internacional de Pádel y con el apoyo de la FIFA, ha dado al deporte una proyección todavía mayor. España sigue siendo la meca del pádel mundial: el país donde mejor se juega, donde más se practica y donde más se disfruta.