La historia del pádel en España es la historia de cómo un juego nacido en México, difundido por un aristocrático club de la Costa del Sol, se convirtió en pocas décadas en el deporte de raqueta más practicado del país y en el motor de la globalización del pádel a nivel mundial. Un recorrido de más de medio siglo que va desde las primeras pistas de tierra batida de Marbella hasta los 8 millones de jugadores actuales.
Los años 70: el origen en el Marbella Club
El pádel fue inventado alrededor de 1969 en México por Enrique Corcuera, que diseñó el primer juego en su finca de Acapulco adaptando elementos del tenis a un espacio más reducido y con paredes. Pero su salto a Europa tiene nombre propio: Alfonso de Hohenlohe, empresario y aristócrata de origen alemán afincado en Marbella.
Hohenlohe conoció el pádel durante un viaje a México y quedó fascinado por el juego. A principios de los años 70, construyó las primeras pistas de pádel de Europa en el Marbella Club, el exclusivo resort que él mismo había fundado en la Costa del Sol. Las pistas atrajeron a la jet set europea y latinoamericana que frecuentaba el club, y el pádel comenzó a extenderse entre los círculos de alta sociedad de la costa andaluza.
Los años 80-90: de Andalucía al resto de España
Durante los años 80, el pádel comenzó a salir del ámbito exclusivo y a llegar a los clubes deportivos convencionales de toda España. Madrid se convirtió pronto en otro foco clave de expansión, y la capital comenzó a construir pistas a un ritmo creciente. En paralelo, la llegada de jugadores y aficionados argentinos —donde el pádel también gozaba de una fuerte tradición— añadió músculo técnico y cultural al deporte en España.
La primera gran institutionalización llegó en 1993, con la fundación de la Federación Española de Pádel (FEP). Su creación formalizó la estructura competitiva en todo el territorio nacional, organizó los primeros campeonatos de España reglados y preparó el terreno para la llegada del circuito profesional. En los años siguientes, el número de clubes y pistas creció de forma acelerada en todas las comunidades autónomas.
Los años 2000: la profesionalización y el circuito de élite
La primera década del siglo XXI fue la de la profesionalización definitiva del pádel español. La creación del circuito profesional —que con los años evolucionaría hasta convertirse en el World Padel Tour (WPT)— atrajo patrocinadores, televisiones y una audiencia creciente. Los jugadores españoles y argentinos dominaban el ránking mundial, y torneos celebrados en España comenzaron a proyectar el deporte al exterior.
El número de instalaciones no dejó de crecer. Las pistas de pádel dejaron de ser un elemento diferenciador de los clubes privados para convertirse en una infraestructura estándar en polideportivos municipales, urbanizaciones, gimnasios y empresas. Esta democratización del acceso fue clave para la expansión masiva que llegó en la década siguiente.
El boom de los años 2010 y el salto definitivo
Los años 2010 fueron la consolidación del pádel como fenómeno de masas en España. Las redes sociales amplificaron la visibilidad de los jugadores profesionales, los partidos comenzaron a retransmitirse en plataformas digitales y el deporte atrajo a perfiles de practicantes muy diversos: desde jóvenes urbanitas hasta personas mayores, desde aficionados al tenis hasta quienes nunca habían practicado ningún deporte de raqueta.
La pandemia de 2020 actuó como acelerador inesperado. El pádel, al ser un deporte practicado mayoritariamente al aire libre con pocos jugadores por pista, se posicionó como una opción segura y accesible en un contexto de restricciones. Los clubes registraron listas de espera históricas y el número de practicantes se disparó.
Actualidad: España lidera el pádel global
Hoy, España concentra más de 20.000 pistas de pádel y más de 8 millones de practicantes, las cifras más altas del mundo. El circuito Premier Padel, lanzado en 2022 como el circuito oficial de la Federación Internacional de Pádel (FIP), celebra varios de sus torneos más importantes en territorio español y cuenta con jugadores españoles en los primeros puestos del ránking masculino y femenino.
España no solo practica pádel: lo exporta. Su modelo de clubes, su sistema de formación y sus jugadores profesionales son la referencia a la que miran los más de 90 países que hoy tienen federación de pádel. El deporte que llegó a Marbella hace más de cincuenta años se ha convertido, con España como motor, en uno de los deportes de mayor crecimiento en el mundo.