El 24 de julio de 2021 —un año más tarde de lo previsto por la pandemia de COVID-19— el baloncesto 3x3 hizo su debut olímpico en los Juegos de Tokyo. Fue un momento histórico: el resultado de más de una década de trabajo de FIBA para transformar el baloncesto de canchas callejeras en deporte olímpico, y la primera oportunidad de los mejores jugadores del mundo de competir por una medalla en el escenario más importante del deporte internacional.
La clasificación: quién estuvo en Tokyo
Ocho equipos masculinos y ocho femeninos participaron en el torneo olímpico de baloncesto 3x3. El proceso de clasificación combinó la posición en el ranking mundial FIBA 3x3 con torneos de clasificación olímpica específicos organizados en los meses previos a los Juegos.
Los equipos masculinos en Tokyo fueron: Letonia, Comité Olímpico Ruso, Serbia, China, Estados Unidos, Bélgica, Japón y Polonia. Los femeninos: Estados Unidos, Comité Olímpico Ruso, China, Francia, Mongolia, Rumanía, Japón y Azerbaijan.
La presencia de países como Letonia, Mongolia y Azerbaijan en el torneo olímpico ya era una señal del carácter global que había alcanzado el 3x3: no era un deporte dominado por las potencias tradicionales del baloncesto.
El torneo masculino: la sorpresa letona
El favorito para el oro masculino era el equipo serbio, con Dušan Bulut —el número 1 del ranking mundial individual— como gran referencia. Pero el torneo deparó una sorpresa mayúscula: Letonia llegó a la final y venció al Comité Olímpico Ruso para llevarse el primer oro olímpico de la historia del baloncesto 3x3.
El equipo letón —formado por Nauris Miezis, Agnis Cavars, Karlis Lasmanis y Edgars Krumins— fue el mejor conjunto del torneo gracias a una combinación perfecta de atletismo, tiro exterior y defensa intensa. Lasmanis, en particular, fue uno de los jugadores más electrizantes del torneo con sus mates espectaculares.
Serbia, el gran favorito, quedó eliminada en los cuartos de final en lo que fue la mayor sorpresa del torneo masculino. La ausencia de la gran potencia del 3x3 en la fase final añadió impredecibilidad y emoción al tramo definitivo del torneo.
El torneo femenino: Estados Unidos sin rival
En el lado femenino, el equipo de Estados Unidos fue el dominador absoluto del torneo. Con una selección formada por Stefanie Dolson, Kelsey Plum, Allisha Gray y Jackie Young, el equipo americano combinó talento individual y cohesión colectiva de una manera que ningún rival pudo igualar.
La final femenina entre Estados Unidos y el Comité Olímpico Ruso fue un partido de alta calidad que ratificó el dominio americano en el torneo femenino. Kelsey Plum, que en el baloncesto 5x5 juega en la WNBA, fue una de las grandes figuras del torneo gracias a su velocidad y su precisión en el tiro exterior.
El oro femenino de Estados Unidos estableció a ese país como la gran potencia del 3x3 femenino, un dominio que contrasta con la situación del 3x3 masculino, donde el equilibrio entre varias naciones europeas y asiáticas es mucho mayor.
El escenario: Aomi Urban Sports Park
El torneo de baloncesto 3x3 de Tokyo 2020 se disputó en el Aomi Urban Sports Park, un recinto al aire libre construido específicamente para albergar los deportes urbanos de los Juegos: además del 3x3, también se disputaron allí el BMX freestyle y el skateboard. Esta concentración de deportes de raíces urbanas en un mismo escenario fue una declaración de intenciones del COI sobre el tipo de deporte que quería añadir al programa olímpico para atraer audiencias jóvenes.
El escenario, con tribunas abiertas y un ambiente más festivo que el de los pabellones cerrados del baloncesto convencional, encajó perfectamente con la naturaleza y la filosofía del 3x3.
El impacto mediático y el legado de Tokyo
El debut olímpico del baloncesto 3x3 en Tokyo generó un interés mediático significativo, especialmente en los países cuyos equipos llegaron lejos en el torneo. En Letonia, la medalla de oro del equipo masculino fue recibida como una de las mayores alegrías deportivas de la historia del país, y tuvo un efecto visible sobre la popularidad del 3x3 en esa nación.
A nivel global, Tokyo 2020 actuó como el mayor escaparate que el baloncesto 3x3 había tenido hasta entonces. Millones de espectadores que no habían seguido el FIBA 3x3 World Tour descubrieron el deporte en los Juegos Olímpicos, y la combinación de velocidad, espectáculo y accesibilidad del formato generó una respuesta positiva entre las nuevas audiencias.
El legado de Tokyo es claro: el 3x3 ha llegado al olimpismo para quedarse, y cada edición de los Juegos es una oportunidad de ampliar su base de aficionados en todo el mundo.