El descendedor es el dispositivo que permite controlar la velocidad de bajada por la cuerda durante el rápel. En barranquismo, la cuerda suele estar mojada y en algunos casos hay caudal de agua fluyendo por encima. Esto cambia las propiedades de la cuerda y las necesidades del dispositivo respecto a la escalada en seco.
El rack (bastón)
El rack es el descendedor más usado en barranquismo en España. Consiste en una barra metálica con varios barrotes (habitualmente 4-6) por los que se pasa la cuerda. Al añadir o quitar barrotes, se aumenta o reduce la fricción y por tanto el control de la velocidad.
Ventajas:
- Control muy preciso de la velocidad, especialmente útil en rápeles largos.
- Funciona bien con cuerda mojada.
- Permite bloquear el descenso con facilidad.
Inconvenientes:
- Más voluminoso que el ocho.
- Requiere práctica para gestionar bien los barrotes.
- Precio: 25-60€.
El ocho (figure of eight)
El clásico descendedor con forma de ocho. La cuerda se pasa por el agujero grande y se fija en el pequeño para crear fricción.
Ventajas:
- Muy simple de usar, ideal para aprender.
- Compacto y ligero.
- Precio económico: 15-30€.
Inconvenientes:
- Menos control en rápeles largos.
- Crea torsión en la cuerda.
- No permite bloquear fácilmente con manos libres.
Descendedores de placa (Pirana, Regulator, ID)
Los descendedores de placa como el Petzl Pirana o el Petzl I’D ofrecen control adicional y un sistema de bloqueo antisalida. El Pirana es especialmente popular en barranquismo por su ajuste de fricción y resistencia al entorno húmedo.
- Petzl Pirana — muy usado en barranquismo, permite regular fricción, robusto. 40-60€.
- Petzl I’D — descendedor de asistencia, bloqueo automático, para rápeles con poca fricción. 60-80€.
Cómo elegir según el nivel
| Nivel | Descendedor recomendado |
|---|---|
| Principiante | Ocho o Pirana |
| Intermedio | Rack o Pirana |
| Avanzado | Rack + Pirana según el rápel |
Mantenimiento
Enjuagar con agua dulce después de cada salida. Secar bien antes de guardar para evitar oxidación en las partes metálicas. Revisar que no haya deformaciones o muescas en las superficies de contacto con la cuerda. Un descendedor dañado puede dañar la cuerda o comportarse de forma impredecible.