La pista de bochas es el corazón del deporte: su calidad condiciona directamente la precisión de los lanzamientos, el rebote de las bochas y la dificultad táctica de la partida. Conocer sus medidas y cómo mantenerla es esencial tanto para jugadores como para responsables de clubs y polideportivos.
Dimensiones reglamentarias
La Federación Internacional de Bochas (FIB) y la Federación Española de Bochas (FEBE) establecen las siguientes medidas para una pista de competición oficial:
- Longitud: entre 24,40 m y 27,50 m.
- Anchura: 4 m mínimos por calle.
- Línea de lanzamiento: marcada a 2 m de cada extremo.
- Zona de validez del pallino: el pallino debe quedar entre 4 m y la línea de fondo.
Los clubs que albergan torneos federados de alto nivel pueden tener instalaciones con varias pistas paralelas, separadas por un mínimo de 1 m entre sí mediante bordillos o vallas bajas de madera.
La superficie: tierra compactada
Composición ideal
La superficie estándar de una pista de bochas es una mezcla de tierras compactadas que combina:
- Tierra arcillosa: proporciona cohesión y evita que la bola se hunda.
- Arena fina: permite el drenaje y evita el agrietamiento.
- Polvo de ladrillo rojo (opcional): da color, mejora la compactación y facilita ver las marcas.
La profundidad de la capa de tierra preparada debe ser de al menos 8-10 cm sobre una base de grava que garantice el drenaje.
Lo que se debe evitar
- Grava suelta o piedras que desvíen la trayectoria de las bochas.
- Hierba o malas hierbas que creen irregularidades.
- Superficies excesivamente blandas o con barro tras lluvia intensa.
- Suelo excesivamente seco y polvoriento que levante nubes de polvo.
El rastrillo: herramienta clave
El rastrillo es el instrumento de mantenimiento más utilizado en bochas. Su función es nivelar la superficie, eliminar marcas y huellas dejadas por las bochas, y preparar el terreno para la siguiente partida.
Tipos de rastrillo para bochas:
- Rastrillo de dientes metálicos: para trabajos de nivelación profunda, eliminación de terrones y aflojar la tierra compactada en exceso.
- Rastrillo de goma o tabla de arrastre: para el acabado fino antes de jugar, alisando la superficie sin mover demasiada tierra.
Precio: 15-40€ para rastrillo estándar; 60-150€ para modelos profesionales de anchura completa (pala de arrastre de 4 m).
Protección ante la lluvia
Una pista de bochas bien construida necesita protección ante la lluvia para mantener su superficie en óptimas condiciones:
- Cubierta fija o móvil: los clubs con más medios disponen de una cubierta permanente sobre las pistas.
- Lona de protección: la solución más económica. Se extiende sobre la pista cuando se prevén lluvias.
- Bordillos laterales: impiden que el agua de lluvia de las zonas adyacentes anegue la pista.
Mantenimiento periódico
Antes de cada sesión
- Paso de rastrillo fino para nivelar.
- Riego ligero si el suelo está muy seco (basta con una regadera o manguera de lluvia fina).
- Revisión visual de irregularidades: piedras, raíces superficiales o baches.
Mantenimiento mensual
- Aflojar la capa superior con rastrillo de dientes.
- Añadir tierra o arena fina si hay zonas desgastadas.
- Revisar los bordillos y vallas laterales.
Mantenimiento anual (fin de temporada)
- Renovación parcial o total de la capa de tierra.
- Compactación con rodillo manual o mecánico.
- Tratamiento herbicida preventivo si hay tendencia a crecer malas hierbas.
Coste de una pista de bochas
| Tipo | Coste aproximado |
|---|---|
| Pista de tierra sin cubierta (instalación básica) | 500-1.500€ |
| Pista con bordillos y lona de protección | 1.500-3.000€ |
| Pista cubierta con estructura permanente | 5.000-20.000€ |
| Mantenimiento anual (materiales) | 200-500€ |
Muchos clubs de bochas construyen y mantienen sus pistas con trabajo voluntario de los socios, lo que reduce significativamente los costes de mano de obra.