El bossaball combina elementos de varios deportes en un único reglamento diseñado para maximizar el espectáculo. Sus reglas parten del voleibol como esqueleto, pero incorporan el uso de los pies del fútbol y la capacidad acrobática de la gimnasia gracias al trampolín central de cada campo.
La cancha y el equipamiento
La cancha de bossaball es una gran estructura hinchable que puede alcanzar los cincuenta metros de longitud. En el centro de cada mitad del campo hay un trampolín circular, que es la zona más valorada del juego. Alrededor del trampolín se extiende la superficie hinchable, más blanda que una cancha convencional, lo que permite caídas y acrobacias sin el riesgo de lesión que tendría una superficie dura.
Separando los dos campos hay una red, similar a la del voleibol aunque adaptada en altura según las características del hinchable. La combinación de trampolín y superficie blanda hace que las acciones aéreas sean el sello visual del deporte.
Los equipos
Cada equipo sitúa entre tres y cinco jugadores en su mitad del campo. No existe una posición fija obligatoria, aunque en la práctica uno o dos jugadores suelen especializarse en el trampolín para ejecutar los remates más espectaculares. El resto del equipo controla el balón en la zona exterior y prepara los pases hacia el saltador.
El objetivo del juego
Como en el voleibol, el objetivo es enviar el balón al campo contrario de manera que toque el suelo o la superficie hinchable del rival sin que el equipo contrario pueda devolverlo. Cada vez que esto sucede, el equipo atacante suma un punto. Si el balón cae en la propia zona, el punto es para el equipo contrario.
Partes del cuerpo permitidas
Una de las grandes diferencias con el voleibol es que en el bossaball está permitido cualquier contacto corporal: manos, antebrazos, puños, cabeza, pecho, rodillas y pies. Esta regla convierte el bossaball en un juego mucho más dinámico e impredecible, ya que los jugadores pueden usar cabezazos como en el fútbol o remates de pie como en el futvoley.
Formato de partido
Los partidos se disputan al mejor de tres sets. Cada set se gana llegando primero a 25 puntos, siempre con una ventaja mínima de cinco puntos sobre el rival. Si ambos equipos llegan a 25 y la diferencia es menor de cinco, el juego continúa hasta que uno de los dos consigue esa ventaja.
El árbitro oficial del bossaball es el árbitro samba: un DJ que pincha música en directo durante todo el partido y que también tiene funciones de control del juego, como señalar los puntos y las infracciones. Esta figura convierte cada partido en un evento musical además de deportivo.