El golpe bajo es una de las infracciones más graves del boxeo y una de las que más controversia genera en los combates. Se produce cuando uno de los boxeadores golpea al rival por debajo de la cintura, una zona especialmente vulnerable que el reglamento protege de forma estricta. A pesar de los protectores que llevan los boxeadores, un golpe a la ingle puede ser devastador.
La línea que delimita lo que es legal y lo que no está definida por la posición del pantalón del boxeador. Todo golpe que impacte por debajo de esa línea, ya sea intencional o accidental, puede ser sancionado. El árbitro tiene la potestad de advertir, restar puntos o incluso descalificar al boxeador infractor dependiendo de la gravedad y la intención percibida.
En la práctica, los golpes bajos accidentales son frecuentes en el boxeo, especialmente en distancias cortas o cuando los boxeadores están en movimiento. El reglamento contempla esta posibilidad y establece procedimientos claros para manejar estas situaciones sin perjudicar injustamente a ninguno de los dos contendientes.
El procedimiento después de un golpe bajo
Cuando el árbitro detecta un golpe bajo, detiene el combate inmediatamente. El boxeador afectado recibe tiempo para recuperarse, con un máximo de cinco minutos según el reglamento. El árbitro puede llamar a los médicos de ringside para que evalúen al boxeador. Si el afectado no puede continuar tras ese tiempo de recuperación, pierde el combate.
Los protectores reglamentarios
Para reducir las consecuencias de los golpes bajos accidentales, los boxeadores llevan obligatoriamente un protector inguinal homologado. En el boxeo amateur, este protector es aún más importante y forma parte del equipo obligatorio. Sin embargo, incluso con protector, un golpe directo en esa zona puede ser doloroso e incapacitante.