El KO es el desenlace más espectacular y definitivo del boxeo. No hay empate posible, no hay jueces que decidan: cuando un boxeador cae y no se levanta, el combate termina. Es la imagen más icónica del deporte y también la que más reglas precisas requiere para aplicarse correctamente.
Qué es un KO
KO son las siglas de knockout (noqueo). Se produce cuando un boxeador recibe un golpe (o combinación de golpes) que le derriba al suelo y no puede recuperarse lo suficiente para continuar combatiendo dentro del conteo de 10 segundos del árbitro.
Para que se considere knockdown, cualquier parte del cuerpo que no sean los pies debe tocar la lona: la rodilla, la mano, la cadera o el torso. Si el boxeador simplemente tambalea sin tocar la lona, no hay conteo.
El proceso del KO
- El boxeador cae al suelo tras recibir un golpe.
- El árbitro separa inmediatamente al otro boxeador y le envía a una esquina neutral.
- El árbitro comienza el conteo en voz alta, señalando con la mano: uno, dos, tres… hasta diez.
- Si el boxeador se levanta antes del diez y el árbitro considera que puede continuar, el combate sigue.
- Si no se levanta o el árbitro decide que no está en condiciones de hacerlo, se declara KO.
KO técnico (TKO)
El KO técnico es diferente: el combate se detiene sin necesidad de un derribo. Puede ocurrir por:
- El árbitro decide que el boxeador no puede defenderse (está aturdido, con los brazos caídos).
- El médico de ringside revisa una lesión y ordena parar.
- La esquina lanza la toalla al ring.
- El propio boxeador se rinde.
En todos estos casos el resultado oficial es TKO (technical knockout), con la misma consecuencia práctica que un KO pero por vía diferente.
KO en el último segundo de un asalto
Si el golpe que produce la caída ocurre justo antes de la campana, el árbitro debe continuar el conteo aunque el asalto haya terminado técnicamente. Este es uno de los momentos más tensos del boxeo: el boxeador derribado intenta aguantar hasta que su equipo puede atenderle en la esquina.