La esquina es mucho más que el lugar donde el boxeador descansa entre asaltos. Es el núcleo táctico del combate, donde el entrenador evalúa lo que está ocurriendo en el ring y prepara al púgil para el asalto siguiente. El reglamento del boxeo regula con detalle quién puede estar en la esquina, qué pueden hacer y cuándo deben mantenerse al margen.
Durante el combate, el equipo de esquina debe permanecer fuera del ring y no puede dar instrucciones en voz alta de forma que interfiera con las indicaciones del árbitro. Gritar instrucciones desde fuera del ring está tolerado en la mayoría de las comisiones, pero no puede suponer una distracción para el árbitro ni para el rival.
En el minuto de descanso entre asaltos, solo uno de los miembros de la esquina puede subir al ring. Su trabajo es rápido y muy preciso: limpiar al boxeador, hidratar, tratar cortes y hematomas, aplicar vaselina donde sea necesario, y transmitir las instrucciones del entrenador para el siguiente asalto. Al escuchar la señal de los diez segundos, el segundo debe salir del ring y retirar el taburete y el balde.
El abandono: la toalla
Una de las funciones más importantes de la esquina es proteger al boxeador cuando el combate está perdido o cuando el púgil corre riesgo de sufrir daño grave. Para ello existe la costumbre de lanzar la toalla al ring, que en la mayoría de los reglamentos obliga al árbitro a detener el combate inmediatamente y conceder la victoria por TKO al rival.
Restricciones sobre el material
Las comisiones atléticas inspeccionan el material de la esquina antes del combate. Sustancias como la adrenalina al 1:1000 están permitidas para cortar hemorragias nasales o en cortes, pero deben declararse. Cualquier sustancia que pudiera perjudicar al rival si entra en contacto con sus ojos o heridas está expresamente prohibida y puede acarrear la descalificación del boxeador.