En el boxeo, no todo está permitido aunque pueda parecerlo en el calor de un combate. Los fouls son las infracciones al reglamento y su gestión por parte del árbitro puede tener consecuencias directas en el resultado final.
Qué es un foul
Un foul es cualquier acción contraria al reglamento durante el combate. Incluye desde los golpes prohibidos hasta conductas antideportivas más amplias. El árbitro es quien determina en tiempo real si una acción constituye foul y cómo penalizarla.
Infracciones más habituales
Por la zona de impacto:
- Golpe bajo (por debajo del cinturón).
- Golpe en la nuca o parte posterior de la cabeza.
- Golpe en la espalda.
Por la forma de ejecutar el golpe:
- Golpear con el codo o el antebrazo.
- Abofetear con la palma abierta.
- Cabezazo (especialmente en el clinch).
Por la situación del combate:
- Golpear a un boxeador en el suelo.
- Atacar tras sonar la campana de fin de asalto.
- Girar completamente la espalda al rival.
- Agarrar las cuerdas del ring para apoyarse.
- Mantener el clinch sin actividad.
- Morder al rival.
Cómo actúa el árbitro
El árbitro gestiona los fouls en tres niveles progresivos:
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Advertencia verbal: Para infracciones leves o primeros incidentes. El árbitro para brevemente el combate, se dirige al infractor y le advierte. No hay consecuencia en las tarjetas.
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Deducción de punto: Para infracciones reiteradas o más graves. El árbitro para el combate, se dirige a los jueces y les comunica la deducción. Ese punto se resta de la puntuación del asalto en curso.
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Descalificación: Para infracciones muy graves (morder, ataque deliberado en la nuca reiterado) o acumulación de fouls. El combate termina y el infractor pierde.
Impacto en el resultado
Una deducción de punto en un asalto muy igualado puede cambiar el resultado del combate. Si un asalto iba 10-9 para el infractor, la deducción lo convierte en 9-9, y si dos jueces tienen ese asalto como clave, el resultado final puede variar. En combates muy disputados, los fouls y sus penalizaciones se vuelven un factor decisivo.