El circuito profesional del jai alai en Estados Unidos fue durante décadas uno de los espectáculos deportivos y de apuestas más dinámicos del país. Con sus frontones imponentes, sus pelotaris vascos importados directamente del País Vasco y un sistema de apuestas que generaba cientos de millones de dólares, el jai alai profesional americano fue un fenómeno cultural único que merece ser conocido en profundidad.
El Miami Jai-Alai: el templo del jai alai americano
El Miami Jai-Alai fue la institución más importante del jai alai profesional en Estados Unidos. Inaugurado en 1926, el frontón original fue reemplazado por una instalación moderna en 1948 y ampliado sucesivamente hasta convertirse en el frontón más grande y activo del mundo anglosajón.
En su época dorada —los años 60, 70 y principios de los 80—, el Miami Jai-Alai era un espectáculo de primer orden. El edificio tenía capacidad para más de 4.000 espectadores, con graderías cubiertas, restaurante y barra, y un ambiente de gran elegancia. Las sesiones nocturnas (generalmente de martes a sábado) eran eventos sociales en los que el público llegaba arreglado y la atmósfera combinaba la emoción deportiva con el ambiente de club nocturno de alto nivel.
El sistema de apuestas era el corazón económico del negocio. Las taquillas parimutuel funcionaban a pleno rendimiento antes y durante cada partido, con colas de apostantes comprando boletos para las distintas modalidades de apuesta. En su mejor año, 1982, el Miami Jai-Alai fue el espectáculo deportivo con mayor volumen de apuestas del estado de Florida, superando incluso a los hipódromos.
El frontón contrató a los mejores pelotaris vascos disponibles, creando un sistema de fichajes que funcionaba como el de cualquier deporte profesional. Los agentes viajaban al País Vasco para identificar talentos, negociar contratos y traer a los mejores pelotaris a Miami. Los pelotaris llegaban con contratos multitemporada, vivienda pagada y salarios que en la España de los años 60 y 70 eran considerados una fortuna.
El Dania Beach Jai-Alai: la supervivencia
El Dania Beach Jai-Alai, situado en Dania Beach (condado de Broward, en la zona de Fort Lauderdale), es hoy el principal frontón activo de Estados Unidos y el heredero espiritual del Miami Jai-Alai.
Inaugurado en 1953 como Fort Lauderdale Jai-Alai, el frontón de Dania ha sobrevivido a todas las crisis del jai alai americano gracias a una adaptación constante. A diferencia de otros frontones que cerraron o que relegaron el jai alai a un papel decorativo dentro de un casino, Dania Beach ha mantenido el deporte como elemento central de su propuesta, combinándolo con apuestas digitales y otras actividades de entretenimiento.
Las sesiones actuales del Dania Beach Jai-Alai mantienen el formato tradicional: partidos de cesta punta con pelotaris profesionales, sistema de apuestas parimutuel disponible tanto en taquilla física como en plataformas digitales. El frontón ha sabido aprovechar la posibilidad de las apuestas en línea para llegar a un público nacional e internacional que de otro modo no podría participar.
El público del Dania Beach hoy es más pequeño que en los años dorados, pero mantiene un núcleo de aficionados leales, muchos de ellos de la comunidad cubano-americana de Florida que tiene décadas de tradición pelotari. También atrae a turistas atraídos por la rareza y espectacularidad del deporte, y a apostantes deportivos que conocen el jai alai principalmente como opción de apuesta.
El Heritage Jai-Alai
El Heritage Jai-Alai es otra de las instalaciones del circuito florida de cesta punta. Situado en Miami Gardens, opera como parte del complejo de entretenimiento Magic City Casino, donde el jai alai convive con máquinas tragaperras, mesas de poker y otras actividades de casino.
Este modelo de frontón integrado en casino ha sido la estrategia de supervivencia de varios establecimiento de jai alai en Florida. La idea es que el jai alai atrae a un público distinto al del casino convencional —más deportivo, más interesado en las apuestas de habilidad— y añade variedad al programa de entretenimiento del complejo. El jai alai aporta algo que los casinos convencionales no pueden ofrecer: un espectáculo deportivo en vivo, con velocidad extrema y una tradición exótica que ningún slot machine puede replicar.
El sistema de partidos profesionales
El formato de los partidos de jai alai profesional americano es específico y distinto al de los campeonatos amateurs vascos. El sistema más utilizado en los frontones americanos es el round robin con ocho parejas:
La sesión: Una sesión de jai alai consta de entre 10 y 15 partidos, cada uno protagonizado por dos de las ocho parejas participantes. Las parejas se van enfrentando en todas las combinaciones posibles.
El sistema de puntuación de la sesión: Cada pareja llega al partido con un número de puntos acumulados (empezando desde 0). La pareja que gana el partido suma dos puntos (o uno si queda segunda en el enfrentamiento). La primera pareja en acumular 7 puntos a lo largo de la sesión gana el puesto de honor.
La identificación de las parejas: En el jai alai profesional, las parejas se identifican por números del 1 al 8 y por el color de su faja o camiseta. Esto es esencial para los apostantes, que deben identificar rápidamente a qué pareja pertenece cada pelotari durante el peloteo. Los colores más utilizados son: azul (1), rojo (2), blanco (3), verde (4), negro (5), amarillo (6), marrón (7) y gris (8).
La contratación de pelotaris vascos: un sistema único
El circuito profesional americano de jai alai creó un sistema de contratación de pelotaris sin precedentes en el deporte. Los agentes (conocidos como «promotores» o «cazatalentos») viajaban regularmente al País Vasco para identificar a los mejores pelotaris jóvenes y ofrecerles contratos.
Los pelotaris vascos que llegaban a Florida entraban en un sistema muy estructurado: contrato por temporada (normalmente de varios meses), vivienda proporcionada por el frontón, salario fijo más incentivos por resultados, y un régimen de trabajo que incluía partidos varias noches a la semana durante toda la temporada.
La relación entre los frontones y los pelotaris vascos era compleja. Por un lado, el circuito americano ofrecía a los pelotaris ingresos imposibles de conseguir en el circuito vasco. Por otro, los pelotaris estaban lejos de casa durante meses, en un ambiente cultural muy diferente, y su carrera dependía enteramente de los directivos del frontón. La huelga de 1988 fue la expresión más violenta de estas tensiones acumuladas.
Los frontones históricos cerrados
Además del Miami Jai-Alai y Dania Beach, el circuito americano tuvo otros frontones históricos que hoy son recuerdo:
- Newport Jai-Alai (Rhode Island): Famoso por ser el lugar donde se estableció el récord mundial de velocidad de pelota en 1979. Cerró en 1988.
- Hartford Jai-Alai (Connecticut): Uno de los frontones más activos del noreste americano durante los años 70 y 80. Cerró en 2001.
- Bridgeport Jai-Alai (Connecticut): Frontón activo durante décadas en una de las ciudades más pelotaris de Connecticut. También cerró a principios de los 2000.
- Milford Jai-Alai (Connecticut): Otro de los frontones del circuito de Connecticut, convertido en casino sin jai alai activo.
- Hialeah Jai-Alai (Florida): Frontón histórico de Miami-Dade que formó parte del circuito floridano en su época dorada.
Estos frontones cerrados son parte del patrimonio histórico del jai alai americano. Algunos aficionados nostálgicos y varios documentalistas han dedicado esfuerzos a preservar la memoria de estos espacios y de los pelotaris que los animaron.
El futuro del jai alai profesional
El jai alai profesional enfrenta el desafío de reinventarse para el siglo XXI. Las apuestas digitales son la oportunidad más clara: plataformas como Caciquebet y otras permiten apostar en tiempo real a los partidos del Dania Beach desde cualquier lugar del mundo, abriendo el circuito a un mercado global de apostantes deportivos.
Algunos promotores exploran la posibilidad de llevar el jai alai a nuevos mercados: México, Colombia, y los países con grandes comunidades vascas en América del Sur son destinos naturales. El modelo de frontón integrado en complejo de entretenimiento —casino, restaurante, espectáculos— parece ser la fórmula viable para el futuro del jai alai profesional.
Lo que es seguro es que el jai alai profesional no desaparecerá del todo: hay un núcleo de aficionados apasionados, una tradición de décadas, y un espectáculo genuinamente único que ningún otro deporte puede replicar. La pelota a 300 km/h en el frontón es una imagen que no se olvida fácilmente.