El principio del peso y el momento de jugar
En dominó cada ficha tiene un valor total (la suma de sus dos mitades). Una ficha 6-6 vale 12 puntos; una ficha 1-0 vale 1. Cuando una partida termina por cierre o por que un jugador se queda sin fichas, los puntos restantes en manos de los perdedores suman para el equipo ganador. Por eso, un criterio fundamental de colocación es deshacerse cuanto antes de las fichas de mayor peso (principalmente los dobles altos) para no cargar con ellas al final.
Control de los extremos: la herramienta táctica principal
Los extremos de la fila son los dos valores activos donde se puede colocar. Gestionar estos valores de forma activa es la habilidad más importante en dominó competitivo. Si el jugador tiene muchas fichas de un mismo número, le interesa que ese número aparezca en los extremos para poder colocar con facilidad. Si tiene pocas fichas de un número, le convierte en debilidad tenerlo en los extremos.
Cuándo jugar el doble
Los dobles (fichas iguales en ambas mitades) son las fichas de mayor peso y las más difíciles de colocar porque solo encajan por un lado. La estrategia general es jugarlas cuando el número correspondiente está en un extremo y hacerlo relativamente pronto en la partida. Guardar los dobles para el final es arriesgado: si nadie cierra ese extremo antes, quizá no se pueda colocar el doble nunca.
Apertura de nuevos valores vs. consolidación
Cuando hay varias fichas jugables, el jugador debe decidir entre consolidar un valor que ya domina en los extremos o abrir un nuevo número. Abrir un nuevo valor genera más posibilidades de juego para todos los jugadores, incluyendo los rivales. Consolidar un valor propio tiende a estrechar el juego y a forzar pasos de los rivales que no tengan ese número. En fases avanzadas de la partida la consolidación suele ser más poderosa.
Planificación a varios turnos
Un jugador avanzado no piensa solo en la jugada inmediata sino en las dos o tres siguientes. Si sabe que tiene las fichas para controlar el juego durante tres turnos, puede sacrificar puntos ahora para establecer una posición dominante después. Esta visión prospectiva diferencia al jugador competitivo del recreativo y se entrena con la práctica y el análisis de partidas anteriores.