El footvolley y el fútbol brasileño son inseparables. El footvolley nació como una adaptación del fútbol a la playa, y durante décadas los mejores jugadores de uno y otro deporte se han mezclado, influenciado y nutrido mutuamente en las arenas de Copacabana y en los campos de entrenamiento de los grandes clubes.
El mismo origen, caminos distintos
Los futbolistas brasileños siempre han jugado footvolley. Desde los años 60, las playas de Río y São Paulo han sido el lugar donde los jugadores de fútbol se reunían en sus días libres para practicar el deporte de playa. Era un entrenamiento informal, divertido, pero que desarrollaba habilidades técnicas reales.
Esta tradición nunca ha desaparecido. Hoy en día, en las horas de descanso de los campamentos de pretemporada de los grandes clubes brasileños, es habitual ver a los jugadores organizando partidas de footvolley en la playa más cercana. Es su forma natural de relacionarse con el balón cuando las obligaciones del entrenamiento oficial han terminado.
El footvolley como herramienta de entrenamiento
Varios entrenadores brasileños de fútbol han reconocido abiertamente las virtudes del footvolley como herramienta de entrenamiento complementario. El argumento es simple: el footvolley desarrolla habilidades que el entrenamiento de fútbol convencional no trabaja de la misma forma.
Control de balón en el aire: en footvolley, prácticamente todos los toques son aéreos. El balón rara vez está en el suelo, y cuando lo está, el punto suele haber terminado. Esto obliga a los jugadores a desarrollar un control aéreo excepcional, que en el fútbol se traduce directamente en mejor juego de primeras, mejor control del balón en alto y mejor dominio en los duelos aéreos.
Coordinación y equilibrio: jugar footvolley en arena, con la inestabilidad que eso supone, desarrolla la coordinación y el equilibrio del cuerpo de una forma que los entrenamientos en campo de hierba o césped artificial no pueden replicar. Los jugadores de footvolley tienen un control corporal en situaciones de desequilibrio que es envidiable.
Golpeo y potencia: el saque y el remate de footvolley requieren un golpeo limpio y potente. Practicar estos golpes repetidamente desarrolla la técnica de golpeo de forma que luego se transfiere al fútbol.
Ronaldinho y el efecto de los íconos
La relación más mediáticamente visible entre el fútbol de élite y el footvolley la protagonizó Ronaldinho. El genial jugador brasileño, ya conocido globalmente por su carrera en el FC Barcelona, era un aficionado habitual al footvolley y lo practicaba en sus días libres tanto en Brasil como en España.
Los videos de Ronaldinho jugando footvolley en la playa se convirtieron en fenómenos virales en los primeros años de YouTube. Las imágenes de uno de los mejores futbolistas del mundo controlando el balón con una facilidad pasmosa en la arena, ejecutando remates acrobáticos y disfrutando con la misma pasión que un aficionado cualquiera, tenían un poder de atracción enorme.
Estos videos hicieron más por la expansión internacional del footvolley que cualquier campaña de marketing organizada. Millones de personas en todo el mundo que no conocían el deporte lo descubrieron a través de las imágenes de Ronaldinho en la playa, y muchas sintieron el deseo de probarlo.
Betinho: el puente entre los dos mundos
La figura de Betinho (Octavio de Moraes) encarna perfectamente la conexión entre el fútbol y el footvolley en Brasil. Jugador de fútbol en su juventud y fundador del footvolley organizado en Copacabana, Betinho transitó entre los dos mundos con naturalidad, llevando al footvolley la mentalidad competitiva y la cultura técnica del fútbol.
Su visión fue siempre que el footvolley podía y debía ser un deporte de élite con la misma seriedad y el mismo nivel técnico que el fútbol. Esa visión, que en los años 60 podría parecer una exageración, se ha confirmado completamente décadas después.
Un deporte que enseña a leer el juego
Más allá de las habilidades físicas, el footvolley desarrolla una capacidad especialmente valiosa: la lectura del juego. Con solo dos jugadores por equipo y un campo relativamente grande, las decisiones tácticas son constantes y rápidas. Los jugadores de footvolley aprenden a anticipar, a leer la posición del rival, a elegir el ángulo correcto y a tomar la decisión adecuada en fracciones de segundo.
Esta capacidad de lectura y anticipación es directamente transferible al fútbol. No es casualidad que los brasileños, que crecen en una cultura donde el footvolley en la playa es parte de la infancia, tengan fama de ser especialmente hábiles en el uno contra uno y en la improvisación técnica.