En el footvolley de alto nivel, el segundo toque (el levante o colocación) es tan importante como el remate. Un mal levante puede arruinar incluso el remate técnicamente perfecto. Un levante excelente, en cambio, puede crear oportunidades de gol casi imposibles de defender.
La función del levante
El levante tiene una función clara: situar el balón en el punto exacto del espacio donde el rematador pueda ejecutar su golpe favorito con máxima eficacia. Eso significa:
- Altura adecuada: ni demasiado bajo (el rematador no puede saltar correctamente) ni demasiado alto (el balón se aleja del punto óptimo de impacto)
- Distancia de la red: el balón debe estar suficientemente cerca de la red para poder atacar por encima, pero no tanto que el golpeador tenga que ir hacia atrás
- Posición lateral: el balón debe estar en el lado desde donde el rematador tenga ángulo para dirigirlo al campo contrario
Técnicas de levante
Sin la posibilidad de usar las manos, los jugadores de footvolley han desarrollado varias técnicas para hacer los levantes:
Interior del pie
El interior del pie es la técnica más precisa. Con un movimiento suave y controlado, el jugador dirige el balón hacia arriba y hacia la posición deseada. Requiere una buena primera recepción para tener tiempo de preparar el gesto.
Muslo
El muslo es especialmente útil cuando el balón llega bajo o muy cerca del cuerpo. La superficie plana del muslo permite amortiguarlo y elevarlo con cierta precisión. Es más limitado en cuanto a distancia que el pie, pero muy útil en situaciones de urgencia.
Pecho
El pecho se usa cuando el balón llega a media altura. Un golpe de pecho bien ejecutado puede elevar el balón significativamente y colocarlo para el rematador. La precisión es menor que con el pie, pero es una herramienta valiosa.
Cabeza
El levante de cabeza es más raro pero perfectamente válido. Se usa principalmente en situaciones donde el balón llega muy alto y el jugador no tiene tiempo de preparar un golpe de pie o pecho.
La comunicación entre los dos jugadores
En footvolley, la comunicación entre la pareja es constante y fundamental. El rematador debe indicar al “colocador” dónde quiere recibir el balón: si prefiere que llegue más cerca de la red o más lejos, más por su derecha o por su izquierda, más alto o más rápido.
Esta comunicación suele ser verbal (“¡arriba!”, “¡derecha!”, “¡largo!”) pero también hay señas gestuales que cada pareja desarrolla con el tiempo. Las mejores parejas del circuito mundial tienen un entendimiento tan afinado que el levante llega siempre exactamente donde el rematador lo necesita, sin necesidad de casi ningún ajuste.
El levante directo al campo contrario
En ocasiones, un equipo decide que su mejor opción es pasar el balón al campo contrario en el segundo toque en lugar de levantarlo para el remate. Esta decisión puede tomarse cuando el levante tendría poca calidad, cuando los rivales están mal posicionados o como recurso sorpresa.
El levante directo al campo contrario en el segundo toque se llama a veces “pase bomba” o simplemente “segundo al campo”. No es una estrategia ideal (renuncia a la posibilidad de rematar), pero puede ser efectiva en momentos concretos del partido.