En el mundo del deporte, hay dominaciones y hay dominaciones. La de Brasil en el fútbol playa pertenece a una categoría propia: un país que inventó un deporte, lo practicó durante décadas antes de que existiera la competición formal, y luego ganó la mayoría de las ediciones del campeonato mundial cuando el resto del mundo llegó a competir.
El palmarés sin igual
Desde el primer Campeonato del Mundo de fútbol playa celebrado en 1995 en Copacabana hasta las ediciones más recientes del FIFA Beach Soccer World Cup, Brasil aparece en la cima del palmarés con una frecuencia que no tiene equivalente en ningún otro deporte de equipo.
En la era de Beach Soccer Worldwide (1995-2004), Brasil ganó prácticamente todos los títulos. Las excepciones fueron pocas y siempre se consideraron sorpresas o anomalías. En la era FIFA (desde 2005), el dominio se ha reducido pero no desaparecido: España (2006), Rusia y Suiza (2017) han ganado el título, pero Brasil sigue siendo el país que más veces ha levantado el trofeo en la historia de la competición.
Las claves del dominio
El dominio brasileño no es accidental. Tiene explicaciones estructurales claras y poderosas.
La tradición. Brasil lleva décadas más que cualquier otro país practicando el fútbol playa. Cuando el resto del mundo empezó a organizarse en los años 1990, Brasil tenía ya generaciones de jugadores con años de experiencia en la arena.
La masa crítica. Brasil tiene millones de practicantes de fútbol playa informal en sus playas. Esa masa produce un número enorme de talentos potenciales, de los cuales solo los mejores llegan a la selección nacional. El nivel de la competencia interna en Brasil es extraordinariamente alto.
La cultura. El fútbol playa en Brasil no es solo un deporte organizado: es parte de la cultura popular de las ciudades costeras. Los niños aprenden a jugar en la arena de manera espontánea, sin estructura formal, lo que desarrolla una creatividad y una habilidad técnica que los sistemas de formación convencionales no pueden replicar completamente.
Los jugadores. Brasil ha producido consistentemente a los mejores jugadores del mundo en su modalidad: goleadores extraordinarios, porteros activos y creativos, jugadores completos con habilidades técnicas de primera línea mundial en todas las posiciones.
Los años de dominio absoluto
Entre 1995 y 2004, Brasil ganó prácticamente todos los campeonatos mundiales de fútbol playa. Solo en contadas ocasiones otra selección interrumpió esa racha. Era el período en que la distancia entre Brasil y el resto del mundo era mayor: los europeos y otros continentes apenas estaban aprendiendo el deporte, mientras los brasileños lo habían practicado durante décadas.
Con la llegada de la FIFA en 2005 y el desarrollo de la Euro Beach Soccer League, la competencia europea aumentó significativamente. España ganó en 2006, y en los años siguientes la brecha entre Brasil y los mejores europeos se redujo. Pero el palmarés histórico ya estaba escrito: ningún otro país se acerca al número de títulos mundiales de Brasil en el fútbol playa.
El récord como motivación del resto
Paradójicamente, el dominio de Brasil ha sido también el mayor incentivo para el desarrollo del fútbol playa en otros países. Cada federación que comienza a organizar su propio sistema de fútbol playa tiene como primer gran objetivo derrotar a Brasil en un torneo importante. Es el reto que da sentido y dirección al esfuerzo de cualquier selección nacional en este deporte.