Cuando se habla de potencias mundiales del fútbol sala, Brasil siempre aparece en primer lugar. Pero la segunda gran historia del deporte en las últimas décadas es española. España ha construido un dominio continental sin precedentes y ha ganado tres Campeonatos del Mundo, convirtiéndose en el mejor exponente europeo de un deporte que durante décadas fue considerado un pariente pobre del fútbol.
La liga que lo cambió todo
La Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) nació oficialmente en 1989 y desde entonces ha crecido hasta convertirse en una de las referencias mundiales. La liga española atrae a los mejores jugadores del planeta: brasileños, argentinos, portugueses y de toda Europa eligen España como destino no solo por el nivel competitivo sino por la infraestructura profesional que la liga ofrece.
El Inter Movistar es el club más laureado de la historia de la competición, con más de veinte títulos de liga y múltiples Champions de fútbol sala. Pero otros clubes como ElPozo Murcia, el Barcelona o el Palma Futsal han construido proyectos que son referencia en Europa.
La liga española fue pionera en profesionalizar el fútbol sala y en apostar por una cobertura televisiva sistemática. Durante años fue la única liga de fútbol sala que se emitía regularmente en televisión de pago, lo que la diferenció de sus competidoras europeas y le permitió atraer inversión y talento.
Los tres mundiales y cómo se ganaron
El primer Mundial de España llegó en 2000, en Bolivia. La selección española llegaba al torneo sin ser favorita clara, pero con un sistema de juego organizado y varios jugadores de altísimo nivel. La final contra Brasil fue disputada hasta el último momento. España ganó con un gol en los últimos segundos y celebró su primer título mundial.
El segundo, en 2004 en Taiwán, fue más convincente. España dominó la competición de principio a fin con un estilo de juego que combinaba la organización defensiva con una velocidad de transición que los rivales no podían contrarrestar.
El tercero, en Colombia en 2016, fue el más emotivo. España llegaba con una generación que había crecido con los éxitos anteriores pero que todavía no había ganado un Mundial como protagonista principal. La final fue otra vez contra Rusia, el gran rival europeo, y España ganó con comodidad.
Ricardinho y la generación de oro
El fútbol sala español tuvo en Ricardinho su figura más reconocible a nivel internacional. El jugador portugués, formado en el fútbol sala español durante años en el Barcelona y el Inter, fue elegido cinco veces mejor jugador del mundo por la FIFA entre 2010 y 2018.
Aunque portugués, Ricardinho es inseparable de la historia del fútbol sala español. Sus años en el Inter Movistar coincidieron con el período de mayor dominio europeo del club y con la consolidación de la LNFS como la mejor liga del continente. Sus actuaciones, una mezcla de habilidad técnica, velocidad de proceso y desparpajo, son material habitual en compilaciones de mejores jugadas en redes sociales.
El fútbol sala español ha producido además una generación de entrenadores y preparadores que se han exportado a ligas de todo el mundo, llevando la metodología española a Brasil, Rusia, Iran y varios países de Asia.