En la historia del fútbol sala, hay un país que ha dominado la competición mundial de manera más consistente y prolongada que ningún otro: Brasil. Con cinco títulos en la Copa del Mundo de Fútbol Sala de la FIFA, la selección verde-amarilla es el emblema global del deporte y el referente al que todos los demás países aspiran a igualarse.
Los cinco títulos que definen la historia
La Copa del Mundo de Fútbol Sala de la FIFA se celebra desde 1989, y Brasil ganó la primera edición en los Países Bajos, estableciendo desde el primer momento cuál era el estándar del deporte. A ese primer título siguieron otros en 1992 (Hong Kong), 1996 (España), 2008 (Brasil, en casa) y 2012 (Tailandia). Cinco títulos en nueve ediciones disputadas hasta entonces: un ratio de dominio extraordinario.
Para contextualizar esta superioridad: ningún otro país ha ganado la Copa del Mundo de fútbol sala más de dos veces. España, con dos títulos (2000 y 2004), es el segundo país más exitoso en la historia de la competición, pero su ventaja sobre Brasil es abismal. Este dominio refleja no solo el talento individual de los jugadores brasileños sino la profundidad cultural del fútbol sala en un país donde el deporte se practica masivamente desde la infancia.
El contexto cultural: el fútbol sala en Brasil
El fútbol sala tiene en Brasil una raíz cultural diferente a la que tiene en otros países. Mientras que en Europa el fútbol sala es principalmente una competición de élite con menor presencia amateur que el fútbol once, en Brasil es un deporte practicado de manera masiva en todas las regiones del país, en todos los niveles socioeconómicos y en todos los grupos de edad. Las ligas barriales, los torneos escolares y los centros deportivos de todo el país son viveros de talento futbolero que también produce jugadores extraordinarios de fútbol sala.
Muchos de los mejores futbolistas de fútbol once de Brasil —incluyendo varias estrellas del fútbol mundial— se formaron en el fútbol sala durante su infancia, lo que explica la excepcional habilidad técnica con el balón que caracteriza al fútbol brasileño en general. El fútbol sala es, en muchos sentidos, la escuela de técnica y gambeta donde se forman los mejores jugadores del país.
Los campeonatos más importantes de la historia
Entre los cinco títulos mundiales de Brasil, hay algunos que destacan especialmente. El de 1996 en España tuvo un valor simbólico especial: fue el primero ganado en Europa, demostrando que el dominio brasileño trascendía las condiciones de juego específicas de determinados continentes. El de 2008 en casa, disputado en las principales ciudades brasileñas, fue el más seguido por el público local y el que generó mayor impacto mediático en el país.
La final del Mundial de 2012 en Tailandia, donde Brasil superó a España (que había ganado los dos anteriores, en 2000 y 2004), fue uno de los partidos más intensos de la historia de la competición y reafirmó el liderato brasileño en la disciplina.
La nueva era: otros países cierran la brecha
A partir de 2016, el dominio brasileño en la Copa del Mundo empezó a ser desafiado con mayor eficacia por otras selecciones. Argentina ganó el título en 2016, interrumpiendo la serie de éxitos brasileños o españoles. Y Portugal, liderado por Ricardinho (considerado el mejor jugador del mundo en aquella época), ganó en 2021 y 2024, revelando que Europa había dado un paso adelante en el fútbol sala de selecciones.
Sin embargo, los cinco títulos mundiales de Brasil siguen siendo el récord de la competición y el punto de referencia que define a la selección más exitosa de la historia del fútbol sala mundial.