Hay pocas asociaciones en el imaginario deportivo japonés tan firmes como la del gateball con las personas mayores. Si se pregunta a un japonés qué deporte practican los abuelos, la respuesta es casi invariablemente: el gateball. Esta asociación no es casual ni es producto de una campaña de marketing: es el resultado de décadas de adopción orgánica y de una afinidad genuina entre las características del deporte y las necesidades de la tercera edad.
Un deporte hecho (involuntariamente) para los mayores
El gateball fue creado para niños, pero sus características lo hicieron especialmente atractivo para personas mayores mucho antes de que nadie lo planificara así. La ausencia de carrera intensa, la posibilidad de jugar a paso tranquilo, la profundidad táctica que premia la experiencia y la sabiduría sobre la velocidad y la fuerza física: todo esto hacía del gateball un deporte naturalmente adaptado a las capacidades y preferencias de las personas de edad avanzada.
En los años 1960 y 1970, cuando los primeros adultos adoptaron masivamente el gateball en Japón, muchos de ellos eran ya personas de mediana y avanzada edad. Cuando llegaron a la jubilación, el gateball era ya parte de su rutina. Y al jubilarse, disponían de más tiempo para practicarlo.
Los beneficios físicos para los mayores
Desde el punto de vista físico, el gateball ofrece a las personas mayores un ejercicio suave pero real. Una partida de 30 minutos implica caminar continuamente por el campo, algo que proporciona ejercicio aeróbico de baja intensidad. Los golpes con el mazo trabajan la coordinación ojo-mano y la precisión motriz fina, habilidades que tienden a deteriorarse con la edad y que el ejercicio regular puede ayudar a mantener.
A diferencia de deportes como el tenis, el bádminton o el fútbol, el gateball no exige movimientos explosivos, ni saltos, ni cambios de dirección bruscos. Esto lo hace accesible para personas con articulaciones delicadas, problemas de equilibrio o capacidad cardiorrespiratoria reducida. Es uno de los pocos deportes que puede practicarse cómodamente a partir de los 70 o incluso 80 años.
Los beneficios cognitivos: el ajedrez sobre hierba
Quizás más importantes que los beneficios físicos son los beneficios cognitivos del gateball. La toma de decisiones constante —¿avanzo hacia la siguiente puerta o ataco una bola rival? ¿Cuándo ejecutar el spark? ¿Cómo coordinar mi jugada con las de mis compañeros?— requiere atención sostenida, memoria para el estado del campo, planificación a medio plazo y toma de decisiones bajo presión de tiempo.
Estudios realizados en Japón han sugerido que la práctica regular del gateball puede contribuir a mantener las funciones cognitivas en personas mayores, en línea con lo que se sabe sobre los efectos positivos de las actividades mentalmente estimulantes en el envejecimiento.
El componente social: contra el aislamiento
Uno de los males más graves de la vejez en las sociedades contemporáneas es el aislamiento social. El gateball combate ese aislamiento de forma estructural: es un deporte de equipo que se juega con otras personas, que requiere comunicación y coordinación, y que habitualmente se practica en clubes comunitarios con actividad social más allá de las propias partidas.
Los clubes de gateball en Japón son comunidades sociales activas. Hay convivencias, cenas de equipo, torneos locales que son tanto competición deportiva como evento social. Para muchos jubilados japoneses, el club de gateball es una de las principales fuentes de relaciones sociales en su vida cotidiana.
Un símbolo cultural de la vejez activa
En Japón, el gateball se ha convertido en un símbolo de la vejez activa: la idea de que envejecer no significa retirarse de la vida social y física, sino adaptarla. Que los mayores pueden y deben seguir siendo activos, competitivos y socialmente integrados.
Esta dimensión cultural va más allá del deporte mismo. El gateball aparece en películas, series de televisión y literatura japonesa como símbolo de la vida comunitaria de los mayores. Es parte del paisaje visual de los parques japoneses, junto al tai chi matutino y los grupos de caminata. Y en un país que envejece más rápido que casi ningún otro del mundo, esa imagen tiene una carga cultural y social enorme.