El campo de gateball es uno de los elementos más accesibles del deporte: no requiere una infraestructura costosa ni unas medidas inamovibles, lo que ha contribuido enormemente a su difusión en parques, jardines comunitarios y residencias de mayores en todo Japón y Asia. Aun así, las competiciones oficiales siguen unas especificaciones precisas.
Dimensiones del campo
El campo reglamentario de gateball en competición oficial mide 15 metros de ancho por 20 metros de largo. Esta superficie rectangular es significativamente más pequeña que la de otros deportes de exterior, lo que lo hace especialmente adecuado para espacios urbanos o semipúblicos.
En categorías de iniciación, torneos locales o para adaptaciones especiales (para personas con movilidad reducida, por ejemplo), el campo puede reducirse o ampliarse dentro de unos márgenes aceptados por la federación correspondiente. Algunas modalidades usan campos de 20x25 metros para competiciones de mayor nivel.
El suelo puede ser de hierba natural corta y bien nivelada, tierra compactada, arena o césped artificial. La superficie influye directamente en la rodadura de las bolas, lo que añade un elemento de adaptabilidad para los jugadores experimentados.
Las líneas del campo
El campo tiene líneas marcadas que delimitan el área de juego. Cuando una bola sale de los límites marcados por estas líneas, se declara out of bounds (fuera de límites) y debe retirarse del campo siguiendo el reglamento. Las líneas son visibles y forman parte activa del juego: un jugador rival puede, mediante el spark, enviar deliberadamente una bola contraria fuera de los límites para eliminarla temporalmente del juego.
Las tres puertas
Las tres puertas (gates) son arcos metálicos finos, con una anchura interior de aproximadamente 22 centímetros, justo lo suficiente para que pase la bola de gateball, que tiene un diámetro estándar de unos 7,5 centímetros. Las puertas se clavan en el suelo y se elevan apenas unos centímetros por encima de la superficie.
Su disposición en el campo es la siguiente:
- Puerta 1: situada en la zona inicial del campo, cercana a la línea de salida. Es la primera que deben pasar todas las bolas.
- Puerta 2: en el lateral del campo, aproximadamente a mitad de longitud.
- Puerta 3: en la zona opuesta al área de salida, cerca del extremo del campo.
Esta distribución obliga a las bolas a recorrer el campo de una manera específica, cruzándolo de un extremo a otro. El diseño del recorrido asegura que cada bola tenga que desplazarse por prácticamente toda la superficie del campo para completar las tres puertas.
El poste central
El elemento más codiciado del campo es el poste central (goal post), una estaca metálica de unos 20 centímetros de altura clavada en el centro exacto del campo. Solo las bolas que han completado previamente las tres puertas en el orden correcto (1→2→3) pueden golpear el poste de forma válida.
Golpear el poste con una bola que ya ha pasado las tres puertas suma 2 puntos al equipo, el doble que cualquier puerta. Esto convierte al poste en el objetivo final del recorrido y en el elemento más valioso del campo.
Una vez que una bola toca el poste de forma válida, esa bola queda eliminada del campo para el resto de la partida, ya que ha completado su recorrido. Esto tiene implicaciones tácticas: un equipo que ha completado muchas bolas puede quedar en inferioridad numérica para las jugadas del spark en la parte final del partido.
La zona de saque
Las bolas se introducen en el campo desde una zona de saque marcada cerca de la puerta 1. Cada jugador, cuando le corresponde el primer turno con su bola, la introduce en el campo desde esta área y la golpea para intentar pasar la primera puerta. El punto de entrada al campo y el primer golpe son ya parte del cálculo estratégico, especialmente en jugadores expertos.