Una de las noticias más positivas del horseball en los últimos años es su crecimiento explosivo en las categorías juveniles. Lo que comenzó como una actividad para adultos en los clubes ecuestres más especializados de Francia se ha convertido en una de las actividades más demandadas en las escuelas de equitación de toda Europa para niños y adolescentes.
Por qué el horseball enamora a los jóvenes
La razón por la que el horseball conecta tan bien con los jóvenes jinetes es simple: combina dos cosas que los niños y adolescentes aman. Por un lado, la equitación, con todo lo que implica de relación con los animales, aprendizaje técnico y sensación de libertad sobre el lomo del caballo. Por otro lado, el juego de equipo, con la competición, la camaradería, la táctica y la emoción de marcar un gol.
Las disciplinas ecuestres tradicionales —doma, salto, cross— son actividades individuales que requieren mucho tiempo de práctica solitaria antes de dar frutos visibles. El horseball, en cambio, permite que un niño disfrute del juego desde el primer momento, incluso antes de haber perfeccionado todos los aspectos de la equitación. Esto lo hace especialmente motivador como herramienta pedagógica.
El pony horseball: la puerta de entrada
La adaptación más importante para los más jóvenes es el pony horseball, una versión del deporte diseñada específicamente para niños que montan ponys. En el pony horseball:
- Se usan ponys en lugar de caballos, lo que hace el deporte más accesible y menos intimidante para los niños pequeños.
- La canasta está más baja (generalmente a 2,8-3 metros, en lugar de 3,5) para que los niños puedan lanzar a ella con posibilidades reales de marcar.
- El balón es más ligero, adaptado a la fuerza y el tamaño de las manos de los niños.
- Los períodos de juego son más cortos para adaptarse a la resistencia física de los niños y de los ponys.
El pony horseball ha sido una de las decisiones más acertadas en el desarrollo del deporte, porque ha permitido que niños de 8-10 años accedan al horseball con facilidad y disfruten del juego desde el principio.
Las escuelas de equitación: el ecosistema perfecto
Las escuelas de equitación han sido el vector de crecimiento más importante del horseball juvenil. Estas instalaciones ya tienen los caballos, las pistas y el personal cualificado. Añadir el horseball a su oferta de actividades requiere una inversión relativamente pequeña (los balones, las canastas y algunos materiales de campo) y genera un retorno enorme en términos de motivación de los alumnos y captación de nuevos practicantes.
Muchas escuelas de equitación en Francia, España y Portugal han incorporado el horseball como actividad regular en su programa, con grupos de entrenamiento semanales y participación en competiciones regionales. Esto ha creado una base de practicantes jóvenes que, al crecer, pueden incorporarse a las categorías adultas y mantener la práctica del deporte a lo largo de su vida.
Los campeonatos juveniles: la competición como motivación
Las federaciones nacionales han respondido al crecimiento del horseball juvenil organizando competiciones específicas para las diferentes categorías de edad. En Francia, el campeonato juvenil de horseball convoca a cientos de jinetes de todo el país cada año. En España y Portugal, los campeonatos autonómicos y regionales juveniles son cada vez más concurridos.
A nivel internacional, la IHF ha desarrollado su calendario de competiciones juveniles, con el Campeonato del Mundo Juvenil de Horseball como evento estrella. Estos campeonatos son también una oportunidad para que los jóvenes practicantes de diferentes países se conozcan, intercambien experiencias y desarrollen una comunidad internacional del horseball que puede sostener el crecimiento del deporte a largo plazo.
El futuro del horseball pasa por los jóvenes
Los expertos en desarrollo deportivo coinciden en que la sostenibilidad de cualquier deporte a largo plazo depende de su capacidad para captar y retener practicantes jóvenes. El horseball lo está haciendo especialmente bien: el crecimiento de las categorías juveniles augura que el deporte tendrá una base sólida de practicantes adultos en las próximas décadas, lo que a su vez puede impulsar su reconocimiento institucional y su presencia en los medios de comunicación.