Cuando un rider se lanza por una carretera de montaña a más de 80 kilómetros por hora, con la confianza de sus guantes de slide, la protección de su casco integral y el control absoluto de cada curva, está participando en uno de los deportes más extremos del mundo. El IGS World Tour lleva décadas recogiendo a los mejores de esos riders en un circuito que es a la vez una competición deportiva de altísimo nivel y una celebración de la cultura del longboard.
El nacimiento del circuito internacional
Los primeros intentos de organizar el longboard downhill a nivel internacional surgieron en los años 90, cuando la escena del longboard comenzó a consolidarse en Estados Unidos y empezaron a aparecer eventos con pretensión de relevancia más allá de lo local. El IDF (International Downhill Federation), fundado en los años 2000, fue el primer organismo en crear un circuito internacional con estándares de seguridad unificados, sistema de ranking global y requisitos claros de homologación del equipo.
A lo largo de los años 2000 y 2010, el circuito internacional fue creciendo en número de etapas, en presencia de riders de más países y en calidad de la organización. La aparición del IGS (International Gravity Sports) como organismo que agrupa no solo el longboard downhill sino también otros gravity sports —como el skate downhill, el street luge y las tablas de cuatro ruedas— dio al circuito una identidad más amplia y recursos organizativos mayores.
El IGS World Tour moderno es el resultado de esa evolución: un circuito que recorre varios continentes, que tiene etapas en Estados Unidos, Europa y América del Sur, y que reúne a los mejores riders del mundo bajo un formato competitivo consistente.
El formato de las etapas
Cada etapa del IGS World Tour sigue un formato de varios días que incluye diferentes fases:
Inspección y entrenamientos libres: Los riders tienen tiempo para conocer el trazado, probar los ajustes de sus trucks y ruedas, y familiarizarse con los puntos más técnicos del descenso. La inspección es fundamental en el downhill: cada metro de carretera puede tener su complejidad, y los riders necesitan memorizar la línea óptima para cada curva.
Time trial (clasificación): Todos los riders realizan una o varias bajadas cronometradas. El resultado determina el seeding para las rondas eliminatorias: el rider más rápido en la crono se enfrenta al más lento en la primera ronda, etc. El time trial es también la fase donde se pueden establecer los tiempos récord del evento.
Rondas eliminatorias (dual race): Las rondas eliminatorias enfrentan a los riders dos a dos en descensos simultáneos. El formato es emocionante: dos riders en el mismo tramo a altísima velocidad, con la posibilidad de adelantamientos y la tensión de cualquier error a esas velocidades. Las semifinales y la final son los momentos culminantes del evento.
Categorías: Los eventos más grandes del circuito incluyen categorías masculina y femenina élite, categorías junior y a veces categorías master. La igualdad de nivel entre las categorías femeninas y masculinas ha ido creciendo con los años, con riders femeninas que alcanzan velocidades y niveles técnicos muy similares a los de la categoría masculina.
Las etapas más icónicas
Killington, Vermont (Estados Unidos)
El Killington Classic es uno de los eventos más prestigiosos y técnicamente exigentes del circuito internacional. El trazado de Killington, en las montañas de Vermont, combina tramos de alta velocidad con curvas cerradas que exigen una técnica perfecta. Las velocidades máximas que se alcanzan en este descenso son de las más altas del circuito, y el nivel de los riders que participan es habitualmente el más alto de la temporada.
El evento tiene una larga historia: Killington fue sede de competiciones de downhill desde los primeros años del circuito internacional, y su pista ha visto algunos de los enfrentamientos más memorables de la historia del longboard competitivo.
Los eventos de Brasil
Brasil es la gran potencia sudamericana del longboard downhill, y sus eventos son algunos de los más apasionantes del circuito internacional, no solo por la calidad de los trazados sino por el ambiente que generan. Las carreteras de montaña de Minas Gerais, el estado que concentra muchos de los mejores descensos de Brasil, ofrecen trazados largos con grandes diferencias de altitud.
El Morro da Urca en Río de Janeiro, una colina que baja hacia el barrio de Urca con el telón de fondo del Pan de Azúcar, fue sede de algunos de los primeros grandes eventos de downhill en Brasil. Su combinación de velocidad, paisaje urbano espectacular y el ambiente inconfundible de Río de Janeiro lo convirtieron en uno de los descensos más fotografiados del circuito internacional.
La pasión del público brasileño por el longboard downhill es un factor diferencial: en los eventos de Brasil, las curvas más espectaculares se llenan de espectadores que vitorean a los riders locales e internacionales con una intensidad que recuerda a las grandes citas del motociclismo o el ciclismo.
La presencia europea: Francia, España y los Alpes
Las etapas europeas del IGS World Tour aprovechan la extraordinaria red de carreteras de montaña de los Alpes y los Pirineos. Los eventos en Francia —especialmente en zonas de montaña como el Macizo Central o los Alpes franceses— tienen trazados con características muy diferentes a los de Brasil o Vermont: más curvados, con más cambios de ritmo, y con el asfalto en unas condiciones técnicas que exigen un tipo de conducción diferente.
España ha albergado eventos del circuito internacional en varias ocasiones, aprovechando carreteras de los Pirineos y otras zonas montañosas. La comunidad española de downhill es activa y ha dado riders que compiten con regularidad en el circuito mundial.
Colombia: downhill en las montañas de los Andes
Colombia es el otro gran polo del downhill latinoamericano. Las carreteras de los Andes colombianos, con pendientes largas y regulares, son perfectas para el downhill. Medellín y la región de Antioquia son el epicentro de la comunidad local, que ha organizado eventos de categoría internacional en varias ocasiones.
Los riders colombianos han sido protagonistas del circuito internacional durante años, y el país tiene una de las comunidades de longboard más vibrantes de América Latina, con riders tanto en downhill como en dance y freeride.
Las reglas de seguridad del circuito
El IGS World Tour tiene estándares de seguridad muy exigentes que todos los eventos afiliados deben cumplir. Las carreteras deben cerrarse completamente al tráfico durante los entrenamientos y las carreras, con controles en todos los accesos. Los puntos de mayor riesgo (bordes, curvas sin protección) deben tener barreras o colchonetas de seguridad homologadas. El equipo obligatorio —casco integral, guantes de slide, protecciones corporales— es verificado por la organización antes de cada bajada.
El cumplimiento estricto de estas normas de seguridad ha permitido que el circuito mantenga un historial razonablemente bueno de seguridad, a pesar de las velocidades extremas que se manejan en competición. Cuando se produce un accidente grave, la organización detiene inmediatamente la carrera y despliega los servicios médicos. La seguridad no es negociable en un deporte donde las consecuencias de un error a 90 km/h sobre asfalto son potencialmente muy graves.
El futuro del circuito
El IGS World Tour sigue creciendo en número de etapas, en diversidad geográfica y en nivel competitivo. La creciente presencia de riders femeninas de alto nivel, la expansión del circuito a nuevos países de Asia y África, y la mejora continua de los estándares de seguridad y organización son las tendencias principales que definen el futuro del longboard downhill como deporte organizado.