Felix Baumgartner nació el 20 de abril de 1969 en Salzburgo, Austria, en una familia sin ninguna tradición aeronáutica. Su fascinación por el vuelo comenzó de niño, mirando las revistas de aviación que encontraba, y se convirtió en su razón de vivir cuando descubrió el paracaidismo y el BASE jumping en su adolescencia. Pocas personas en el mundo han llevado el paracaidismo a los límites que él ha explorado.
Los comienzos: del ejército al BASE jumping
Baumgartner sirvió en el ejército austríaco y fue allí donde recibió su formación inicial en paracaidismo. Rápidamente destacó como uno de los soldados más hábiles en la zona de salto y comenzó a buscar desafíos más allá del entrenamiento militar estándar.
El BASE jumping lo atrapó en los años 90. En pocos años, se convirtió en uno de los mejores BASE jumpers del mundo, conocido por su estilo técnico y su capacidad para identificar y ejecutar saltos en lugares que otros consideraban imposibles o inaccesibles.
Las grandes hazañas antes del Stratos
Antes de Red Bull Stratos, Baumgartner ya había escrito su nombre en la historia del deporte extremo:
- 2003: primer cruce del Canal de la Mancha en BASE jumping con un ala de carbono, planeando 35 kilómetros desde el litoral inglés hasta Francia sin ningún dispositivo de propulsión.
- Saltos sobre monumentos icónicos como el Cristo Redentor de Río de Janeiro, la Torre de Taipei 101 y numerosos puentes y acantilados alrededor del mundo.
- Numerosos récords de BASE jumping en distintas categorías.
Red Bull Stratos: el salto del siglo
El proyecto Red Bull Stratos fue la culminación de siete años de preparación en colaboración con la empresa Red Bull, ingenieros aeroespaciales de la NASA y fabricantes de equipos espaciales. Baumgartner tuvo que aprender a vivir dentro de un traje presurizado, a gestionar la desorientación de la estratosfera y a mantener la calma ante un nivel de peligro que no tenía precedentes en el paracaidismo.
El 14 de octubre de 2012, saltó desde 39.045 metros, superó la barrera del sonido a Mach 1,25 y aterrizó sano y salvo en el desierto de Nuevo México. Ocho millones de personas lo vieron en streaming en directo. Su imagen parado en el borde de la cápsula, con la Tierra curvándose debajo de él, se convirtió en una de las fotos más icónicas del deporte extremo del siglo XXI.
El legado de Baumgartner
Más allá de los récords, Baumgartner popularizó el paracaidismo y el deporte extremo entre audiencias que nunca habían tenido contacto con estos mundos. Demostró que los límites del cuerpo humano son más elásticos de lo que se imagina, y que con preparación, tecnología y determinación, lo que parece imposible puede convertirse en realidad.