Los Juegos Olímpicos de París de 1900 fueron una edición extraña, celebrada como parte de la Exposición Universal y tan desorganizada que muchos atletas participantes no sabían que estaban en unos Juegos Olímpicos hasta después de haber competido. Pero entre los deportes que pasaron por esa edición caótica hay uno que merece atención especial: la pelota vasca, que disputó partidos olímpicos en una ciudad donde el deporte era prácticamente desconocido.
Los Juegos de 1900: el olimpismo antes de que el olimpismo fuera el olimpismo
Los Juegos Olímpicos de 1900 son difíciles de entender desde la perspectiva actual. No hubo una ceremonia de apertura organizada, no hubo una villa olímpica, y el programa de deportes fue una mezcla ecléctica de disciplinas que respondía más a los intereses de los organizadores de la Exposición Universal que a ningún plan coherente.
Participaron en esos juegos la pelota vasca, el croquet, el golf femenino, la caza de palomas vivas (literalmente: el único evento olímpico en que se mataba animales como parte de la competición) y la pesca con caña. El tiro con arco era olímpico, pero con categorías como “tiro al chico de sombrero de copa a distancia de 20 metros” que nunca más han vuelto al programa.
En este contexto, la presencia de la pelota vasca no era tan extraña como podría parecer. Los Juegos de 1900 eran una feria deportiva, y la pelota vasca era un espectáculo genuinamente vistoso para el público parisino.
Los equipos que compitieron
Los registros históricos de los Juegos de 1900 son incompletos, en parte porque la organización fue caótica y en parte porque mucha documentación se perdió. Lo que se sabe con certeza es que participaron dos equipos: uno español y uno francés, representando las dos comunidades de pelota vasca más importantes de la época.
El equipo español, compuesto por pelotaris profesionales del País Vasco y Navarra, ganó la competición. Es el único título olímpico de la historia de la pelota vasca, un título que técnicamente existe en los registros del COI aunque casi ningún fanático del deporte lo recuerde.
Los intentos de volver al olimpismo
Desde 1900, ha habido múltiples candidaturas para reincorporar la pelota vasca al programa olímpico o al programa de los Juegos Mediterráneos. Ninguna ha llegado a buen puerto.
Los problemas son varios. El primero y más importante es la dispersión geográfica limitada: la pelota vasca tiene una masa crítica de practicantes en Europa occidental y América Latina, pero la presencia en Asia, África y Oceanía es mínima. El COI exige para un deporte olímpico que se practique en al menos 75 países en cuatro continentes para la categoría masculina.
El segundo problema es la fragmentación interna: las diez modalidades de pelota vasca tienen federaciones propias, intereses distintos y no siempre hablan con una sola voz cuando se trata de la candidatura olímpica. ¿Qué modalidad debería representar a la pelota vasca en los Juegos? La respuesta a esa pregunta no genera consenso dentro del propio mundo de la pelota.
Los Juegos Mundiales: el olimpismo alternativo
Ante la dificultad de entrar en los Juegos Olímpicos, la pelota vasca ha encontrado su escaparate en los Juegos Mundiales, la competición que agrupa deportes no olímpicos reconocidos por el COI. La pelota vasca ha participado en los Juegos Mundiales desde su primera edición en 1981, con presencia regular que ha contribuido a la visibilidad internacional del deporte.
Los resultados en los Juegos Mundiales han sido dominados por España (particularmente por el País Vasco y Navarra) con algunas sorpresas de Argentina y México. La competición ha servido también para impulsar la práctica en países donde el deporte era casi desconocido: algunos atletas de Filipinas y de países africanos han descubierto la pelota vasca precisamente gracias a su participación en los Juegos Mundiales.
El título olímpico de 1900 sigue siendo, por ahora, el único.