El catch & release —captura y liberación— es quizás el principio más importante que define la pesca deportiva moderna. La idea es simple: el pez que se captura no se mata ni se consume; se devuelve vivo al agua para que pueda seguir creciendo, reproduciéndose y siendo pescado de nuevo. Para quien no practica la pesca, esto puede parecer contradictorio: ¿para qué pescar si no te quedas el pez? Para el pescador deportivo, la respuesta es igualmente sencilla: la pesca es el reto, no el resultado.
Por qué es imprescindible en competición
Sin el catch & release, la pesca deportiva tal como existe hoy sería imposible. Las competiciones congregan a docenas o centenares de pescadores en un mismo tramo de río, lago o embalse. Si cada competidor se llevara los peces capturados, las poblaciones de peces quedarían devastadas en pocas horas. La pesca sostenible —la que preserva el recurso que la hace posible— solo puede existir si los peces vuelven al agua.
Además del argumento práctico, el catch & release tiene una dimensión ética que la pesca deportiva moderna ha hecho suya: la pesca como deporte no requiere la muerte del pez para ser completa. El reto es la captura; la conservación de la especie es la responsabilidad del pescador.
La ciencia de la supervivencia
Durante décadas, los detractores del catch & release argumentaron que los peces devueltos al agua morían poco después de todos modos, lo que haría la práctica hipócrita además de inútil. Los estudios científicos han desmentido esta crítica cuando la técnica se aplica correctamente.
Los datos de investigaciones en black bass, trucha y ciprinídeos muestran tasas de supervivencia que generalmente superan el 90-95% cuando se cumplen los siguientes criterios:
- Se usan anzuelos sin muerte (barbless): reducen el daño y el tiempo de manipulación.
- El tiempo fuera del agua es inferior a 30 segundos.
- El pez no se aprieta fuerte con las manos (la capa de mucosa protectora se daña).
- Se devuelve en agua oxigenada, no en zonas estancadas o poco profundas.
- La temperatura del agua no es extremadamente alta (en verano, el agua caliente reduce el oxígeno disuelto y aumenta el estrés).
Los peces capturados con cebo natural y anzuelo con muerte tienen tasas de mortalidad mucho más elevadas porque el anzuelo suele tragarse hasta el esófago o el estómago, causando hemorragias internas graves. Esta es la razón por la que el anzuelo sin muerte y los señuelos artificiales son la norma en las competiciones de catch & release.
Cómo se hace correctamente
El procedimiento correcto de captura y liberación varía ligeramente según la especie, pero los principios fundamentales son universales:
1. Usar el material adecuado: anzuelo sin muerte, hilo con la resistencia suficiente para no alargar el combate innecesariamente, red de sacadera con malla suave que no dañe las escamas.
2. Reducir el combate al mínimo: pelear al pez con excesiva suavidad para «disfrutar más el combate» lo agota física y fisiológicamente, acumulando ácido láctico en los músculos. Un combate más corto y decidido es más benévolo para el pez.
3. Manipulación mínima y húmeda: las manos deben estar húmedas antes de tocar el pez. No se debe apretar el cuerpo del pez ni doblar las aletas. El pez idealmente no sale del agua o sale el tiempo mínimo imprescindible.
4. Desanzuelar rápido: con alicates de sacar anzuelos en peces donde el anzuelo ha penetrado, o simplemente soltando la tensión del hilo para que el anzuelo sin muerte caiga por sí solo.
5. Reanimación si es necesario: si el pez está agotado y no nada por sí solo al devolverlo, se sostiene suavemente en posición horizontal en el agua, con la cabeza orientada hacia la corriente, hasta que recupera el equilibrio y nada de forma autónoma.
En el bass fishing: el livewell
El black bass americano ha resuelto el problema del catch & release de manera ingeniosa con el livewell: un depósito integrado en el casco del bass boat que circula agua del embalse constantemente, mantiene temperatura y oxigenación adecuadas y permite que los peces capturados sobrevivan cómodamente hasta el pesaje oficial.
Los sistemas de livewell modernos incluyen sensores de temperatura y oxígeno y añaden aditivos al agua (sales, antiestrés) para maximizar la supervivencia. En los torneos profesionales, la organización contrata veterinarios acuáticos que supervisan el estado de los peces en el pesaje y en la devolución. Las penalizaciones por pez muerto —media libra por ejemplar fallecido— crean un incentivo económico directo para que los competidores cuiden los peces.
El argumento del sufrimiento
La cuestión de si el pez sufre al ser capturado es un debate científico abierto. Los peces tienen receptores al dolor (nociceptores) y responden a estímulos dañinos, pero su sistema nervioso es fundamentalmente diferente al de los mamíferos. La mayoría de los expertos en neurología piscícola concluyen que los peces no experimentan el dolor de la misma forma subjetiva que los humanos, aunque sí tienen respuestas de estrés fisiológico medibles.
Lo que sí está claro es que un catch & release bien realizado —rápido, eficiente y sin manipulación excesiva— minimiza tanto el estrés fisiológico como cualquier posible experiencia subjetiva negativa del pez. Y que la alternativa —pescar para matar— elimina completamente el debate sobre el sufrimiento a costa de la vida del animal y de la sostenibilidad del recurso.