El piragüismo español tiene una historia rica y diversa que abarca tanto las aguas tranquilas como las aguas bravas. Si David Cal es el gran nombre del piragüismo de velocidad español —con cuatro medallas olímpicas en canoa de velocidad—, el eslalon español tiene su figura más representativa en Maialen Chourraut, una de las mejores palistas de kayak del mundo en las últimas dos décadas.
La tradición del piragüismo en aguas bravas en España
El piragüismo de aguas bravas en España tiene sus raíces más profundas en el norte del país, donde los ríos de montaña del País Vasco, Navarra, Cantabria, Asturias y Galicia han proporcionado un escenario natural perfecto para la práctica del kayak y la canoa en corriente. Los clubes de piragüismo del norte de España son los más activos en eslalon y han sido históricamente los principales proveedores de palistas para la selección nacional.
La Real Federación Española de Piragüismo (RFEP) gestiona tanto el piragüismo de velocidad como el de aguas bravas, y ha desarrollado estructuras de formación que han permitido a España mantenerse presente en las grandes competiciones internacionales de eslalon.
Los primeros pasos en el eslalon olímpico
España participó en el eslalon olímpico desde el regreso de la disciplina en Atlanta 1996, pero los primeros años fueron de formación y desarrollo. Los palistas españoles eran competitivos a nivel europeo pero sin alcanzar regularmente el podio olímpico ni los primeros puestos en los Campeonatos del Mundo.
Esa situación comenzó a cambiar a medida que el nivel técnico de la formación mejoró y los palistas españoles tuvieron mayor acceso a instalaciones de alta competición. La construcción del canal artificial del Parc Olímpic del Segre en La Seu d’Urgell, heredado de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 (donde el piragüismo de aguas bravas se celebró como deporte de exhibición), proporcionó a los palistas españoles una instalación de referencia europea para el entrenamiento.
Maialen Chourraut: la figura del eslalon español
Maialen Chourraut (Hernani, 1983) es la palista española más laureada de la historia del eslalon y una de las mejores del mundo en la disciplina de kayak individual femenino. Su carrera es un ejemplo de longevidad, consistencia y determinación.
Chourraut debutó en los Juegos Olímpicos en Atenas 2004, cuando tenía 20 años. Aunque no alcanzó el podio en sus primeras participaciones olímpicas, se fue consolidando como una de las palistas más técnicas del circuito de Copa del Mundo y del Campeonato del Mundo.
El gran salto llegó en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, donde Chourraut ganó la medalla de plata en K1 femenino, a solo 0,50 segundos del oro. Aquella medalla fue el fruto de años de trabajo y la confirmación de que España podía competir en el podio del eslalon olímpico. Tenía 32 años.
Pero lo mejor estaba aún por llegar. En Tokio 2020 (celebrados en 2021), Chourraut ganó la medalla de bronce en K1 femenino, convirtiéndose en la primera palista española con dos medallas olímpicas en eslalon. Fue medallista olímpica con 37 años, una hazaña que subraya la extraordinaria longevidad de su carrera.
David Cal: el otro gran nombre del piragüismo español
Aunque David Cal (Cangas do Morrazo, 1982) no es un palista de eslalon sino de piragüismo de velocidad (aguas tranquilas), es imposible hablar del piragüismo español olímpico sin mencionarlo. Cal ganó cuatro medallas olímpicas: plata en Atenas 2004, dos platas en Pekín 2008 y bronce en Londres 2012, siempre en canoa de velocidad en distancias de 500 y 1000 metros. Es el deportista español con más medallas olímpicas en piragüismo.
La diferencia entre Cal (velocidad) y Chourraut (eslalon) ilustra la diversidad del piragüismo español: el país ha sido competitivo en ambas grandes ramas del deporte olímpico, lo que habla de la salud y la profundidad de la cultura piragüística en España.
La cantera y el futuro
Tras los éxitos de Chourraut, el eslalon español ha generado una nueva generación de palistas con aspiraciones internacionales. La estructura de competición nacional, con el circuito de liga española y los campeonatos ibéricos, proporciona un entorno de formación competitivo. Los canales de La Seu d’Urgell, Irún y otros centros de aguas bravas españoles son la base del desarrollo de los palistas jóvenes.
El reto del piragüismo español de eslalon en los próximos años es mantener la presencia en el podio olímpico que Chourraut ha establecido como referencia, y ampliar la base de palistas capaces de competir con regularidad en las semifinales y finales de las grandes competiciones internacionales.