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Teqball

Deporte que combina el fútbol y el tenis de mesa: se juega en una mesa curvada usando técnicas de fútbol sin usar las manos.

Teqball y los Juegos Olímpicos: ¿llegará a París 2028 o Los Ángeles 2032?

El camino del teqball hacia los Juegos Olímpicos: el reconocimiento del COI en 2020, los obstáculos que quedan, la velocidad de crecimiento del deporte y la comparación con el camino que siguió el voleibol playa hasta Atlanta 1996.

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El sueño olímpico del teqball no es una aspiración vaga: es un plan estratégico con hitos concretos, respaldado por el reconocimiento oficial del Comité Olímpico Internacional. Pero entre el reconocimiento y los Juegos hay un camino largo que el teqball aún debe recorrer.

El reconocimiento del COI en 2020: un hito histórico

En 2020, el Comité Olímpico Internacional concedió al teqball su reconocimiento provisional como deporte. Esta decisión fue el resultado de años de trabajo de FITEQ construyendo la infraestructura organizativa, el alcance geográfico y los estándares de gobierno que el COI exige antes de conceder cualquier reconocimiento.

El reconocimiento del COI es un paso formal que abre la puerta a futuras negociaciones sobre la inclusión del deporte en el programa olímpico, pero no garantiza esa inclusión ni establece un calendario. Es, en la terminología olímpica, una condición necesaria pero no suficiente.

Para FITEQ y para toda la comunidad del teqball, el reconocimiento de 2020 fue un momento de celebración genuina: el sueño que Gábor Borsányi y Viktor Huszár habían tenido cuando diseñaron la primera mesa curvada en un garaje de Budapest en 2012 se estaba materializando paso a paso.

Los obstáculos que quedan en el camino

El reconocimiento del COI es solo el primer escalón de un proceso que tiene varios requisitos adicionales:

Universalidad: el COI exige que un deporte se practique de forma competitiva en un número mínimo de países: actualmente, 75 países en cuatro continentes para la categoría masculina y 40 para la femenina. El teqball ha crecido hasta superar los 60 países afiliados a FITEQ, lo que significa que está cerca pero no ha alcanzado todavía este umbral.

Infraestructura antidopaje: todos los deportes olímpicos deben tener un programa antidopaje completo, integrado con la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). FITEQ ha trabajado en la implementación de este sistema, pero su desarrollo y aplicación en decenas de países requiere tiempo y recursos considerables.

Gobierno y transparencia: el COI exige estándares específicos de gobierno corporativo, transparencia financiera y representación en los órganos directivos. FITEQ ha ido adaptando sus estatutos y estructura organizativa para cumplir con estos requisitos.

Aprobación del programa olímpico: incluso cumpliendo todos los requisitos técnicos, la inclusión en el programa olímpico requiere que el Comité Olímpico vote a favor en un momento específico del calendario de planificación de los Juegos. Los espacios en el programa son limitados y la competencia entre deportes emergentes es intensa.

El crecimiento como argumento principal

El ritmo de crecimiento del teqball es uno de sus argumentos más poderosos ante el COI. Desde su fundación en 2012 hasta la actualidad, el deporte ha pasado de ser un invento húngaro de garaje a tener presencia competitiva en más de 60 países, reconocimiento del COI y campeonatos del mundo con más de 60 naciones participantes.

Pocos deportes en la historia olímpica moderna han crecido a esta velocidad. La combinación de la base técnica del fútbol (el deporte más popular del mundo) con la accesibilidad de la mesa curvada crea un potencial de crecimiento que muchos deportes ya establecidos no pueden igualar.

El paralelo del voleibol playa

La historia del voleibol playa ofrece un paralelo instructivo para entender el camino del teqball hacia los Juegos Olímpicos. El voleibol playa empezó en las playas de California en la década de 1920 como variante informal del voleibol de sala, se fue organizando competitivamente en las décadas siguientes y no fue incluido en el programa olímpico hasta los Juegos de Atlanta en 1996.

El proceso completo —desde los orígenes informales hasta el debut olímpico— duró aproximadamente 70 años. Aunque el teqball parte de una posición más ventajosa (mundo más globalizado, comunicación digital, apoyo de futbolistas famosos), la lección principal es que los tiempos olímpicos se miden en décadas, no en años.

Si el teqball mantiene su ritmo de crecimiento actual, los Juegos de Los Ángeles 2032 se perfilan como el horizonte más realista para una primera inclusión olímpica, ya sea como deporte de programa completo o en el formato de deportes adicionales que los organizadores de cada edición pueden proponer.

Por qué el teqball tiene ambiciones olímpicas realistas

Más allá de los requisitos formales, el teqball tiene varios argumentos de peso para su candidatura olímpica:

Espectacularidad televisiva: el teqball es visualmente atractivo, con intercambios técnicos y físicamente exigentes que se desarrollan en un espacio compacto y fácil de filmar. Esto es un argumento relevante en un contexto olímpico donde la cobertura televisiva es central.

Conexión con el fútbol: la base técnica del teqball en el fútbol lo conecta con la audiencia más grande del deporte mundial. Los seguidores del fútbol son potenciales espectadores y practicantes del teqball, lo que multiplica su alcance potencial.

Costo de infraestructura bajo: organizar una competición de teqball requiere mucho menos espacio e infraestructura que deportes como la natación o el atletismo. Esto facilita la organización y reduce las barreras de entrada para los países sede.

El camino es largo, pero el teqball tiene todo lo necesario para recorrerlo.

Preguntas frecuentes

¿Ha recibido el teqball reconocimiento del Comité Olímpico Internacional?
Sí. En 2020, el COI concedió al teqball el reconocimiento provisional como deporte, un paso oficial que es condición necesaria (aunque no suficiente) para que un deporte aspire a ser incluido en los Juegos Olímpicos. Este reconocimiento supuso un hito histórico para FITEQ, que llevaba años trabajando hacia ese objetivo.
¿Qué falta para que el teqball llegue a los Juegos Olímpicos?
Tras el reconocimiento del COI, el teqball debe cumplir varios requisitos adicionales: universalidad (practicarse de forma competitiva en al menos 75 países en cuatro continentes para hombres y 40 para mujeres), infraestructura antidopaje completa, gobierno transparente y aprobación por parte del Comité Olímpico como deporte de programa. El proceso es largo y competitivo, ya que muchos deportes aspiran a los pocos espacios disponibles en el programa olímpico.
¿Es realista que el teqball llegue a los Juegos Olímpicos en los próximos años?
Los expertos consideran que el teqball tiene una candidatura olímpica seria a medio plazo. El reconocimiento del COI, el crecimiento rápido de la federación y el apoyo de futbolistas de elite son argumentos sólidos. Sin embargo, el camino es largo: muchos deportes han esperado décadas entre el reconocimiento del COI y la inclusión en el programa olímpico. Los Ángeles 2032 parece un horizonte más realista que París 2028.

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