Los años 90 fueron la década en que el wakeboard pasó de ser una rareza de entusiastas a convertirse en un fenómeno global con competiciones organizadas, marcas especializadas y millones de practicantes.
La primera generación de competiciones
A principios de los años 90 comenzaron a organizarse los primeros torneos estructurados de wakeboard en Estados Unidos. La World Wakeboard Association (WWA) fue fundada en 1989 y se convirtió en el primer organismo que estableció reglas de competición estandarizadas. Los eventos de la WWA recorrían los lagos más importantes de Norteamérica y atrajeron a los primeros sponsors del deporte.
La IWWF, que ya regulaba el esquí acuático a nivel olímpico, empezó a incluir el wakeboard en su estructura durante esta misma época, reconociendo que el nuevo deporte tenía entidad propia.
El papel decisivo de los X Games
En 1996, ESPN incluyó el wakeboard en los X Games, la competición de deportes extremos que se había convertido en un fenómeno televisivo. La audiencia millonaria de los X Games expuso el wakeboard a una generación de jóvenes que hasta entonces no lo conocían. Riders como Parks Bonifay y Shaun Murray se convirtieron en estrellas con proyección internacional.
La fórmula era perfecta: el wakeboard combinaba velocidad, acrobacias espectaculares y un estilo de vida asociado al sol, el agua y la libertad. El patrocinio de grandes marcas deportivas y de bebidas energéticas llegó con rapidez.
La explosión de las marcas
Durante los años 90 nacieron o se consolidaron las principales marcas de wakeboard:
- Hyperlite: fundada en 1991, fue pionera en el diseño de tablas de fibra de vidrio con cantos optimizados para el wake.
- Liquid Force: creada por los hermanos Tony y Jeff Finn (sí, el mismo Tony del Skurfer), se especializó en diseños centrados en los trucos más técnicos.
- CWB (Connelly Wakeboarding): otra de las marcas históricas que ayudó a popularizar el deporte entre los aficionados.
El wakeboard llega a Europa y Oceanía
A mediados de los 90, el wakeboard ya era practicado en Europa, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Los países con mayor tradición náutica adoptaron el deporte con entusiasmo. En España, los primeros riders aparecieron en los embalses del interior y las lagunas de la costa levantina.