El smash es el golpe más espectacular y definitivo del bádminton. Se ejecuta golpeando el volante de arriba hacia abajo con máxima potencia, intentando que caiga en el campo contrario antes de que el rival pueda reaccionar.
Qué es el smash
El smash es un golpe ofensivo que se realiza cuando el volante está alto en el aire, preferiblemente en el punto más alto del salto del jugador. La raqueta impacta el volante con un movimiento descendente y potente, enviándolo en una trayectoria diagonal y descendente hacia el campo rival.
La gran velocidad de salida (hasta 400 km/h en competición de élite) combinada con el ángulo descendente hace que sea extremadamente difícil de defender.
Cuándo ejecutar el smash
El smash solo es efectivo cuando el volante está alto y en posición favorable. Los momentos ideales son:
- Cuando el rival hace un clear largo o un globo que el volante sube demasiado.
- Al remate de un globo defensivo del contrario.
- En el remate de un volante que cae en zona media-alta cerca de la red.
Intentar smashear desde posiciones bajas o desde el fondo de la pista sin la altura suficiente suele producir golpes que van a la red o al exterior.
Tipos de smash
- Smash plano: trayectoria más horizontal, más rápido, pero más fácil de devolver.
- Smash en salto (jump smash): el jugador salta para ganar altura antes de golpear, lo que aumenta el ángulo de caída y la potencia. Es la variante más peligrosa.
- Smash cortado (sliced smash): el golpe lleva efecto lateral, desviando el volante de forma inesperada.
Las reglas y el smash
El smash no tiene reglas especiales. Cualquier golpe que envíe el volante hacia el campo contrario de forma válida es legal. Las únicas restricciones son:
- El volante debe caer dentro de los límites del campo rival.
- No se puede tocar la red con la raqueta o el cuerpo en la ejecución.
- En el saque, el smash está prohibido porque la normativa obliga a golpear por debajo de la cintura.
Los récords de velocidad
El bádminton ostenta el récord del proyectil más rápido en deportes de raqueta. Mientras que en tenis el servicio más rápido supera los 260 km/h, en bádminton los smashes de competición superan habitualmente los 380-400 km/h. En pruebas especiales, se han alcanzado velocidades de hasta 493 km/h.