El terreno de juego
El campo de balonmano playa mide 27 metros de largo por 12 metros de ancho. Está delimitado por líneas laterales y de fondo trazadas sobre la arena, normalmente con cuerdas o cintas de colores bien visibles. La superficie debe ser de arena fina y uniforme, con una profundidad mínima de 40 centímetros para garantizar la seguridad de los jugadores durante los saltos y caídas acrobáticas que caracterizan al deporte.
A diferencia de la pista de balonmano sala, no existe parqué ni superficie dura: toda la acción transcurre en la arena, lo que exige una técnica de desplazamiento diferente y hace que el juego sea más explosivo y vistoso.
Las porterías
Las porterías miden 3 metros de ancho por 2 metros de alto, idénticas en tamaño a las del balonmano sala. Se anclan a la arena para evitar desplazamientos durante el juego. La red debe estar bien tensada y ser claramente visible desde cualquier punto del campo, tanto para los jugadores como para los árbitros.
Líneas y zonas del campo
El campo se divide en dos mitades iguales por la línea central. Las zonas más importantes son:
- Línea de área de portero: semicírculo a 6 metros de cada portería. Solo el portero puede estar dentro durante el juego activo.
- Línea de golpe franco: no existe como línea física en el campo de playa; las faltas fuera del área se lanzan desde el lugar donde se cometieron.
- Zona de banquillos: cada equipo dispone de un espacio lateral para suplentes y cuerpo técnico.
El área del portero
El semicírculo de 6 metros es la zona exclusiva del portero. Los jugadores de campo pueden saltar por encima de esta línea para lanzar o pasar el balón, siempre que liberen el balón antes de aterrizar dentro del área. Esta regla es la que permite los espectaculares lanzamientos en vuelo (inflight) que valen dos puntos.
Diferencias con el balonmano sala
El campo de playa es notablemente más pequeño que el de sala (40×20 metros). Esta reducción de dimensiones, sumada a la superficie de arena, acelera el juego, limita los desplazamientos largos y obliga a los jugadores a tomar decisiones más rápidas. El resultado es un deporte más compacto, dinámico y con mayor densidad de lanzamientos por minuto.