Por qué el inflight es el lanzamiento más icónico del balonmano playa
El inflight es el gesto técnico más asociado al balonmano playa. Su mecánica (despegar de la arena, lanzar en el punto más alto del vuelo y aterrizar después de soltar el balón) genera una imagen de gran espectacularidad y es, desde el punto de vista reglamentario, la forma más común de conseguir un golden goal de 2 puntos. Aprenderlo bien requiere coordinación, explosividad y una buena técnica de lanzamiento.
Fase 1: la carrera de aproximación y el despegue
El inflight comienza con una carrera de aproximación hacia el área del portero. En los últimos pasos, el jugador debe preparar el despegue: el último apoyo antes del salto debe ser firme (con el talón primero y después la punta del pie para cargar el músculo) y la zancada debe ser lo suficientemente larga para generar impulso vertical. En arena, el despegue es más lento que en parqué porque el suelo cede: hay que compensarlo con mayor fuerza en el impulso.
Fase 2: la posición en el aire
Una vez en el aire, el cuerpo debe adoptar una posición controlada: la rodilla opuesta al brazo lanzador se eleva para estabilizar la postura, el tronco se mantiene erguido o ligeramente inclinado hacia la portería y el brazo con el balón se coloca en posición de lanzamiento (codo a la altura del hombro, antebrazo vertical, muñeca flexionada). La cabeza debe mirar hacia la portería para procesar la información de la posición del portero.
Fase 3: el lanzamiento en el punto más alto
El lanzamiento debe ejecutarse en el punto más alto del vuelo o ligeramente antes de llegar a él. Lanzar demasiado pronto reduce la altura y la potencia; lanzar demasiado tarde puede resultar en un toque del suelo antes de soltar el balón, lo que invalidaría el golden goal. El movimiento de lanzamiento es igual al de un lanzamiento normal: extensión del brazo, giro del hombro y golpe de muñeca para añadir velocidad y dirección al balón.
Fase 4: el aterrizaje
El aterrizaje después del inflight debe ser seguro. La arena amortigua bien la caída si el jugador aterriza con los dos pies ligeramente flexionados o con una rodilla. Lo importante es no intentar frenar la caída con las manos de forma brusca, ya que puede generar lesiones de muñeca. Con práctica, el aterrizaje en arena se vuelve natural y permite al jugador reincorporarse rápidamente al juego tras el lanzamiento.