El billar es uno de los deportes de sala con mayor antigüedad en el mundo occidental. Sus orígenes se remontan a la Europa del siglo XV, aunque la documentación histórica de los primeros juegos es fragmentaria. Lo que sí es claro es que el billar evolucionó de un juego de exterior practicado sobre césped a un pasatiempo de interior sobre una mesa con paño, siguiendo un proceso similar al de otros deportes que se adaptaron del aire libre a los salones de la aristocracia europea.
El juego del crochet y los juegos de césped
Los historiadores del billar señalan su parentesco con varios juegos de césped europeos del siglo XIV y XV. El jeu de crosse francés o el pall mall eran juegos en los que los jugadores empujaban bolas con mazas curvas sobre superficies de césped. Estas actividades eran populares entre la aristocracia y la burguesía y combinaban habilidad física con un componente estratégico.
La transición de estos juegos al billar de interior habría ocurrido de forma natural: en los meses de invierno o en mal tiempo, los jugadores buscaban alternativas de interior que simularan la misma experiencia. Las primeras mesas de billar serían imitaciones a pequeña escala de los campos de juego exteriores, con bordes de madera en lugar de las bandas de hierba que delimitaban los juegos al aire libre.
Las primeras referencias documentales
La primera referencia escrita conocida al billar de mesa data de finales del siglo XV. El inventario de bienes del rey Luis XI de Francia, fallecido en 1483, menciona una mesa de billar. Poco después, los registros del reinado de Carlos IX de Francia (siglo XVI) documentan la existencia de mesas de billar en los palacios reales. En el siglo XVI el billar ya era un pasatiempo establecido en la corte francesa y se extendía rápidamente por las cortes europeas.
El equipamiento primitivo: la maza y las primeras bolas
En sus primeras versiones, el billar se jugaba con una maza (masse en francés): un instrumento con un extremo curvado con el que se empujaba la bola. No se golpeaba sino que se deslizaba. Las bolas eran de madera, más tarde de marfil, y las mesas no tenían bandas elásticas sino bordes de madera rígidos. El juego era impreciso por estos estándares pero igualmente fascinante para sus practicantes.
La transición al taco moderno
El cambio más importante en la historia del equipo del billar fue la sustitución de la maza por el taco moderno. Esta transición ocurrió gradualmente entre los siglos XVII y XVIII. El taco permitía golpear la bola con mucha más precisión que la maza porque el impacto era más directo y controlado. La introducción de la suela de cuero en el extremo del taco (atribuida a François Mingaud, prisionero francés, a principios del siglo XIX) transformó definitivamente el juego al permitir aplicar efectos a la bola.
El billar llega a España
El billar llegó a España a través de la corte y la nobleza, siguiendo el mismo patrón que en el resto de Europa. Las primeras menciones del billar en territorio español datan del siglo XVII. Con el tiempo, el juego se expandió desde los palacios hacia los cafés y salones públicos, donde comenzó su popularización entre clases medias durante el siglo XVIII y especialmente el XIX.