21 títulos mundiales de tres bandas entre 1963 y 1998. Esta es la estadística que define la carrera de Raymond Ceulemans y que lo sitúa en una categoría propia en la historia del deporte de sala. Durante 35 años, el belga de Pulle dominó el Campeonato del Mundo de la UMB con una regularidad que no tiene equivalente en ninguna otra disciplina del billar ni en prácticamente ningún otro deporte.
Una hegemonía de 35 años
El primer título mundial de tres bandas de Ceulemans llegó en 1963. El último, en 1998, cuando tenía 61 años. En ese intervalo de 35 años, Ceulemans ganó el campeonato en 21 ocasiones. Las ediciones en que no ganó las perdió generalmente en las últimas rondas, lo que indica que su presencia en la competición era siempre la de favorito indiscutible.
Esta continuidad durante 35 años a nivel de élite es extraordinaria en cualquier deporte y especialmente en el billar de carambola, donde la exigencia física es moderada pero la exigencia mental y técnica no tiene límite de edad. La carambola, más que otros deportes, premia la acumulación de experiencia y el refinamiento técnico que viene con los años.
Las claves del dominio
El dominio de Ceulemans tenía varias bases. La primera era su técnica perfectamente pulida: en el tres bandas, Ceulemans tenía el golpe más consistente y preciso de su generación. La segunda era su conocimiento táctico profundo: conocía más sistemas de tres bandas y más variantes de cada sistema que cualquier rival. La tercera era su mentalidad competitiva: Ceulemans era un competidor formidable que rendía a su mejor nivel en los momentos decisivos.
Los récords dentro del récord
Además del número de títulos mundiales, Ceulemans acumuló récords dentro del tres bandas que ilustran el nivel de su juego. Sus series medias (número de carambolas de tres bandas por turno) en partidas de campeonato del mundo eran constantemente superiores a las de sus rivales. Sus medias en las finales de los campeonatos estaban muy por encima de lo que la mayoría de jugadores del mundo podían aspirar.
El reconocimiento en Bélgica
En Bélgica, Ceulemans recibió la Orden de Leopoldo, la más alta distinción civil del país, en reconocimiento a sus logros deportivos. Este reconocimiento institucional situó a Ceulemans entre los deportistas más distinguidos de la historia de Bélgica, junto con figuras del ciclismo o el atletismo con mucha más visibilidad pública. Es una demostración de que en algunos países europeos, la excelencia en los deportes de sala se reconoce al mismo nivel que en los deportes de masas.