Los Juegos Olímpicos son el escenario máximo del deporte y para el BMX supusieron el reconocimiento definitivo de un deporte que había recorrido un largo camino desde los solares californianos de los años 70. La historia olímpica del BMX se divide en dos capítulos: el BMX Racing, que llegó primero, y el BMX Freestyle Park, que se incorporó doce años después.
Beijing 2008: el debut del racing
El BMX Racing hizo su debut olímpico en los Juegos de Beijing 2008. La instalación elegida fue el Laoshan Bicycle Moto Cross Venue, un circuito construido específicamente para la ocasión con capacidad para miles de espectadores y diseñado para maximizar la visibilidad del deporte en televisión.
El formato del debut olímpico incluyó una fase de clasificación, cuartos de final, semifinales y una gran final de ocho riders. La emoción de las carreras —ocho ciclistas lanzados simultáneamente desde el gate, disputando 35-45 segundos de pura adrenalina— cautivó al público y a los medios de comunicación.
El primer oro olímpico femenino fue para la francesa Anne-Caroline Chausson, una leyenda del mountain bike de descenso que se reinventó en el BMX y ganó el oro en su primera y última participación olímpica. El oro masculino fue para el letón Māris Štrombergs.
Londres 2012: la consolidación
En Londres 2012, el BMX Racing consolidó su lugar en el programa olímpico con una de las actuaciones más recordadas de la historia del deporte colombiano. La joven Mariana Pajón, con 20 años, ganó el oro femenino de manera dominante, convirtiéndose en la primera colombiana en conseguir un oro olímpico. Štrombergs repitió el oro masculino.
Río 2016: nuevas figuras
Río 2016 vio la llegada de una nueva generación de campeones. Connor Fields (Estados Unidos) ganó el oro masculino y Mariana Pajón defendió con éxito su título femenino, convirtiéndose en doble campeona olímpica de BMX Racing. Su victoria en Río, cuatro años después de Londres, la consagró como la figura más grande en la historia de su deporte.
Tokyo 2020: el Freestyle llega al olimpismo
Los Juegos de Tokyo 2020 (celebrados en 2021) supusieron un hito doble para el BMX: el Racing continuó su andadura olímpica y el Freestyle Park debutó en el programa. El holandés Niek Kimmann ganó el oro masculino de Racing de manera dramática, tras sufrir una lesión en la rodilla durante los entrenamientos días antes de la final. La gran actuación del Freestyle fue la de la británica Charlotte Worthington, que logró el oro femenino con una serie histórica que incluía el primer 360 backflip femenino en competición olímpica. El australiano Logan Martin ganó el oro masculino de Freestyle.
Paris 2024: la madurez del BMX olímpico
En los Juegos de Paris 2024, el BMX se presentó como una disciplina plenamente consolidada en el programa olímpico. El circuito de racing y el park de freestyle del Saint-Quentin-en-Yvelines Velodrome acogieron las competiciones ante miles de espectadores en un ambiente extraordinario. El nivel técnico en ambas modalidades alcanzó nuevas cotas, con riders ejecutando trucos que habrían sido impensables en el debut de 2008.
El formato olímpico
En los Juegos Olímpicos se disputan cuatro eventos de BMX: Racing masculino, Racing femenino, Freestyle Park masculino y Freestyle Park femenino. La clasificación se realiza a través del ranking UCI y cada país tiene un número limitado de plazas. La combinación de velocidad, técnica y espectacularidad hace del BMX uno de los programas olímpicos más atractivos para el público joven.