Joseph William Frazier nació el 12 de enero de 1944 en Beaufort, Carolina del Sur. Creció en la pobreza del sur rural americano y encontró en el boxeo la vía de escape de una vida de dificultades. Su historia es la de un hombre que se convirtió en campeón olímpico y mundial a base de trabajo, determinación y un estilo de pelea que ningún rival podía contener indefinidamente.
Los inicios y el oro olímpico de Tokio
Frazier llegó al boxeo de competición con poco más de veinte años y progresó rápidamente. En los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, con veinte años, ganó la medalla de oro en los pesos semipesados pese a pelear con una mano lesionada en los combates previos. Esa medalla fue el trampolín para su carrera profesional.
Debutó como profesional en 1965 y encadenó victorias de manera sistemática. Su estilo era inconfundible: siempre hacia adelante, siempre presionando, siempre intentando acortar la distancia para conectar su arma favorita, el uppercut de izquierda. Era un boxeador que hacía sufrir a sus rivales por acumulación, agotándolos física y mentalmente antes de terminar el trabajo.
El título mundial y el “Fight of the Century”
Frazier ganó el título vacante de los pesos pesados en 1970, cuando Muhammad Ali todavía estaba suspendido del boxeo. Cuando Ali regresó al ring, el enfrentamiento entre los dos era inevitable y se programó para el 8 de marzo de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York, en lo que se conocería como el “Fight of the Century”.
Ante 20.000 personas en el Garden y millones de espectadores en todo el mundo, Frazier derrotó a Ali por decisión unánime en quince asaltos. El combate fue brutal y espectacular: en el decimoquinto asalto, Frazier derribó a Ali con un uppercut de izquierda perfecto. Fue la primera derrota de Ali como profesional. Frazier demostró que su presión constante podía desestabilizar incluso al más esquivo de los rivales.
La trilogía con Ali y la rivalidad histórica
La trilogía completa entre Frazier y Ali es el capítulo más dramático de la historia del boxeo. La revancha de 1974, celebrada antes del “Rumble in the Jungle” de Foreman-Ali, fue ganada por Ali por decisión unánime. El tercer combate, el “Thrilla in Manila” de octubre de 1975, fue quizás el más brutal de la historia del boxeo profesional: catorce asaltos de una intensidad que dejó a ambos al límite de sus fuerzas físicas. El equipo de Frazier tiró la toalla antes del decimoquinto asalto.
El propio Ali, que había sido cruel con Frazier en las conferencias de prensa previas a los combates, reconoció después que el de Manila había sido lo más cerca que había estado de morir en el ring.
Estilo y legado
El estilo de Frazier fue la definición del boxeador de presión: sin concesiones, sin pasos atrás, siempre avanzando. Su condición física era excepcional, su mentón era de granito y su golpe de izquierda era uno de los más peligrosos de la historia de los pesos pesados. No era el boxeador más técnico ni el más elegante, pero pocos en la historia consiguieron ser tan efectivos con un estilo tan directo.
Joe Frazier falleció el 7 de noviembre de 2011. Su rivalidad con Ali es el estándar del drama deportivo en el boxeo, y su figura merece ser recordada no solo como el adversario de Ali sino como un campeón de primera magnitud que habría dominado cualquier época del boxeo de los pesos pesados.