El 9 y 10 de agosto de 2024, en el Parque de la Concorde de París, el breaking escribió el capítulo más importante de su historia: su debut como deporte olímpico. Lo que había nacido cincuenta años antes en las fiestas del Bronx, en el contexto de una crisis urbana sin precedentes, llegaba a la mayor plataforma deportiva del mundo. El resultado fue una competición memorable que dejó campeones históricos y debates que durarán mucho tiempo.
El escenario: el Parque de la Concorde
La decisión de ubicar el breaking en el Parque de la Concorde fue significativa. En lugar de un pabellón cubierto convencional, los organizadores de París 2024 construyeron una arena al aire libre en uno de los espacios más emblemáticos del centro de la capital francesa, compartida con el skateboard, el BMX freestyle y el baloncesto 3x3.
El mensaje era claro: estos deportes urbanos tienen una identidad diferente a los deportes olímpicos tradicionales, y su espacio de competición debe reflejarlo. El público podía acercarse más, el ambiente era más parecido a un festival que a unos Juegos Olímpicos convencionales, y la energía que generaban los b-boys y b-girls en ese entorno fue uno de los aspectos más celebrados de Paris 2024.
El formato de la competición
La competición de breaking en París 2024 siguió el sistema de puntuación de la WDSF basado en seis categorías: técnica, vocabulario, originalidad, musicalidad, creatividad y batalla. Un panel de nueve jueces evaluaba cada turno de forma independiente.
El torneo fue de eliminación directa: 16 b-boys y 16 b-girls clasificados a través del ranking mundial de la WDSF y de eventos clasificatorios específicos. Cada batalla consistía en rondas de turnos alternos de 60 segundos, con el número de rondas aumentando en las fases finales.
Los campeones olímpicos
Phil Wizard (Phillip Kim) ganó el oro masculino representando a Canadá. De origen coreano, Phil Wizard es uno de los b-boys más creativos y musicales de su generación, conocido en la comunidad por un estilo que integra influencias diversas en una propuesta artística completamente personal. Su victoria fue celebrada no solo por el resultado sino por la calidad del breaking que mostró durante toda la competición.
Ami (Ami Yuasa) ganó el oro femenino representando a Japón. Es una de las b-girls más destacadas de su generación, con una combinación de técnica, musicalidad y presencia escénica que la ha hecho destacar en el circuito internacional de breaking. Su victoria añadió otro oro japonés en breaking al que ya había ganado en la categoría femenina del Red Bull BC One.
La polémica con la b-girl Raygun
La competición femenina generó también la mayor controversia del evento. La b-girl australiana Rachael Gunn, que competía con el nombre artístico Raygun, terminó con un total de cero puntos de victoria en sus batallas, y sus actuaciones llamaron mucho la atención en las redes sociales por su estilo muy alejado del vocabulario técnico del breaking de élite. El debate sobre los criterios de selección nacional y la naturaleza de la evaluación en el breaking fue intenso en medios y redes durante días.
El legado de París 2024
Independientemente de la controversia, el breaking en París 2024 fue un hito cultural y deportivo. Millones de personas vieron el breaking por primera vez en sus vidas. Los ganadores, Phil Wizard y Ami, se convirtieron en referentes internacionales más allá de la comunidad del breaking. Y la conversación sobre qué es este arte, de dónde viene y qué valores representa llegó a audiencias globales.
La posterior decisión del COI de excluir el breaking de Los Ángeles 2028 añadió una dimensión agridulce al logro: los Juegos de París fueron el debut y el único capítulo olímpico del breaking, al menos por ahora.