El sur del Bronx de principios de los años 70 era uno de los lugares más duramente castigados de Estados Unidos. Los incendios provocados, el abandono de edificios, la pobreza estructural y la violencia de pandillas habían convertido este barrio de Nueva York en un escenario de crisis profunda. Y sin embargo, de ese contexto de extrema dificultad emergió una de las expresiones culturales más influyentes del siglo XX: el hip-hop, con el breaking como una de sus manifestaciones fundamentales.
El Bronx en los años 70: contexto de crisis y creatividad
En 1970, el Bronx tenía más de 1,4 millones de habitantes, muchos de ellos afroamericanos y latinos llegados durante las décadas previas. La desindustrialización, la crisis fiscal de la ciudad de Nueva York y las políticas de renovación urbana que habían destruido barrios enteros de Manhattan habían creado una situación de abandono masivo. Los incendios —muchos de ellos provocados por propietarios para cobrar seguros— arrasaron miles de bloques residenciales. En ese contexto, los jóvenes del barrio crearon su propia cultura.
El hip-hop nació como respuesta a esta situación: una cultura de cuatro elementos (DJ, MC, graffiti y breaking) que ofrecía a los jóvenes del Bronx un espacio de expresión, identidad y competición no violenta.
DJ Kool Herc y el nacimiento del break
La fecha que se toma como referencia del nacimiento del hip-hop —y por extensión del breaking— es el 11 de agosto de 1973. Ese día, en el bloque de apartamentos del 1520 de Sedgwick Avenue en el sur del Bronx, Clive Campbell —conocido como DJ Kool Herc— organizó una fiesta en el salón comunitario del edificio. Herc, originario de Jamaica, había crecido escuchando el sound system de su isla natal y trasladó esa cultura al Bronx.
La innovación de Herc fue técnica y musical a la vez: descubrió que podía usar dos copias del mismo disco de funk o soul y alternar entre ellas para extender indefinidamente los breaks, esos momentos instrumentales de percusión pura en los que el cantante calla y solo suenan la batería y el bajo. Con un mezclador de dos canales, Herc podía pasar de un tocadiscos al otro exactamente cuando terminaba el break en el primero, creando un loop de percusión continuo.
Durante esos breaks extendidos, los bailarines más entusiastas de las fiestas respondían con movimientos más intensos e improvisados. Herc los llamó b-boys —“break boys”— y el espacio donde bailaban se convirtió en el laboratorio del breaking.
Afrika Bambaataa y la Zulu Nation: organizando la cultura
Si Herc creó el contexto musical, Afrika Bambaataa le dio al hip-hop su dimensión cultural y política. Bambaataa, antiguo líder de los Black Spades —una de las pandillas más poderosas del Bronx— fundó en 1973 la Universal Zulu Nation, una organización que promovía el hip-hop como alternativa a la violencia de pandillas.
La Zulu Nation organizó eventos, estableció códigos de conducta y defendió explícitamente la idea de que las batallas de breaking eran una forma de competición artística que debía reemplazar los enfrentamientos físicos. Esta dimensión pacífica y comunitaria del breaking ha sido central en la cultura del b-boying desde sus inicios.
Los primeros grupos: Rock Steady Crew y la codificación del breaking
A finales de los años 70, el breaking ya tenía sus primeros grupos organizados. El Rock Steady Crew, fundado en 1977 por JoJo y Jimmy D en el Bronx, fue el primer grupo de breaking que alcanzó reconocimiento masivo. Sus integrantes —entre ellos Crazy Legs, que se uniría en 1979— desarrollaron y sistematizaron muchos de los movimientos que hoy son fundamentales en el breaking: el windmill, el backspin y muchas variantes de freezes fueron codificados por los b-boys de esta generación pionera.
El breaking se expandió rápidamente de los cyphers del Bronx a Brooklyn, Queens y Manhattan, y de ahí al resto de Estados Unidos y Europa a lo largo de los años 80.