En el universo del turf, hay caballos que trascienden la estadística y se convierten en leyendas: figuras sobre las que los aficionados debaten con la pasión de quienes discuten de arte o de música. Tres nombres resuenan con mayor frecuencia en esos debates: Secretariat, el americano de la Triple Corona; Frankel, el inglés imbatido de rating 147; y Arkle, el caballo de obstáculos irlandés que obligó al handicapper a crear categorías especiales para él.
Secretariat: la Triple Corona de 1973 y el corazón de 10 kilos
Secretariat nació el 30 de marzo de 1970 en Virginia, producto de las yeguas de Meadow Stable y el semental Bold Ruler. Desde su primer año de competición mostró una calidad excepcional, y su temporada de 1973 —cuando compitió como potro de tres años, la edad de la Triple Corona— es la actuación más extraordinaria que un caballo haya realizado en la historia del turf americano.
En el Kentucky Derby de 1973, Secretariat corrió la milla y cuarto (2.000 metros) en 1 minuto 59,4 segundos, un récord que sigue vigente más de cincuenta años después. En el Preakness Stakes, ganó con una facilidad aplastante y marcó tiempos que, aunque hay discrepancias sobre el cronometraje oficial, apuntaban a otro récord. En el Belmont Stakes, lo que hizo simplemente no tiene precedentes: ganó por 31 largos (más de 55 metros) y cruzó la meta en 2 minutos 24 segundos, el récord absoluto del Belmont que ningún caballo ha batido. Las cámaras de televisión tuvieron dificultades para mantenerlo en el encuadre porque se alejaba demasiado de sus rivales.
La autopsia posterior reveló que el corazón de Secretariat pesaba alrededor de 10 kilogramos, más del doble de lo normal para un pura sangre. Esta anomalía cardíaca explicaría, al menos en parte, su capacidad aeróbica excepcional.
Frankel: el rating imposible y las 14 victorias
Frankel llegó al mundo en 2008, hijo del semental Galileo y criado por Juddmonte Farms (Khalid Abdullah). Entrenado por Sir Henry Cecil, corrió su primera carrera en 2010 y su última en octubre de 2012. En ese tiempo disputó 14 carreras y las ganó todas.
Sus victorias fueron de una calidad cada vez mayor. En las últimas cuatro carreras de su carrera —el Lockinge Stakes, el Sussex Stakes, el Juddmonte International y el Champion Stakes de Ascot— Frankel ganó con márgenes que dejaban a sus rivales paralizados. En el Sussex Stakes de 2012 corrió la distancia de una milla en 1 minuto 35 segundos, un tiempo extraordinario en cualquier condición.
Al final de su carrera, el handicapper internacional oficial le concedió un rating de 147, el más alto jamás dado a un pura sangre en activo. Este número supera los ratings dados retroactivamente a los más grandes caballos de la historia del turf europeo. Sir Henry Cecil, su entrenador, murió de cáncer en 2013, meses después de ver a Frankel retirarse imbatido. La historia de los dos —el entrenador enfermo y el caballo imposible— es una de las más emotivas del turf contemporáneo.
Arkle: el campeón de obstáculos que recibía cartas
En el mundo de las carreras de obstáculos, el nombre de Arkle tiene el mismo peso que Secretariat o Frankel en las llanas. El caballo irlandés, nacido en 1957 y entrenado por Tom Dreaper, dominó el steeplechase británico e irlandés entre 1963 y 1966 de una manera que los historiadores del turf describen con los mismos superlativos que se usan para los grandes de la carrera llana.
Arkle ganó el Cheltenham Gold Cup tres veces consecutivas (1964, 1965, 1966), la carrera de obstáculos más prestigiosa de Gran Bretaña. Era tan superior a sus rivales que el handicapper llegó a asignarle pesos tan altos en las carreras de hándicap —más de 80 kilogramos— que participar en ellas se convirtió en una hazaña aparte. En Irlanda, Arkle se convirtió en un ídolo nacional: recibía cartas de fans dirigidas simplemente con “Arkle, Irlanda”, y el correo le llegaba. Su figura sigue presente en la memoria del turf como el símbolo de una superioridad que, en el deporte de los obstáculos, nunca se ha vuelto a ver.