Detrás de cada caballo que gana un Grupo 1, detrás de cada récord y de cada clásica, hay una operación criadora que tomó la decisión de unir a dos caballos específicos y apostar por el resultado. El negocio del breeding —la cría selectiva de Pura Sangre— es uno de los más complejos, apasionantes y lucrativos del mundo del deporte. Y en lo más alto de ese mundo se sitúan tres nombres que han moldeado el turf del siglo XXI: Coolmore, Godolphin y Juddmonte.
Coolmore: el gigante irlandés
La historia de Coolmore Stud comienza a finales de los años 70, cuando el empresario Robert Sangster, el entrenador Vincent O’Brien y sus socios decidieron crear una operación criadora que compitiera con los grandes establecimientos americanos. El plan era ambicioso: identificar a los mejores potros de pedigree en las subastas, llevarlos a ganar las grandes clásicas europeas, y luego comercializar sus servicios como sementales a escala global.
La finca principal está en Fethard, County Tipperary, Irlanda, un territorio de pastos verdes y suaves colinas que produce la hierba ideal para criar Pura Sangre. Coolmore tiene también instalaciones en Ashford Stud, Kentucky (para cubrir las yeguas americanas durante el hemisferio norte) y Coolmore Australia (para invertir el calendario y que los sementales trabajen durante el verano austral).
El negocio de Coolmore gira en torno a sus sementales estrella. El más grande de todos fue Galileo, que murió en agosto de 2021 a los 23 años. Durante sus años como reproductor, Galileo cubrió hasta 200 yeguas por temporada con una tarifa que alcanzó los 600.000 euros, generando ingresos solo en tarifas de centenares de millones de euros. Sus hijos y nietos —Frankel, Australia, Nathaniel, Magical, Spectaculaire— han dominado el turf europeo durante más de una década. La línea de Galileo está llamada a ser la dominante del siglo XXI tal como fue la de Northern Dancer en la segunda mitad del XX.
El arquitecto actual de Coolmore es Aidan O’Brien, el entrenador con sede en Ballydoyle que ha ganado más Grupos 1 que nadie en la historia del turf europeo. Su cuadra es el laboratorio donde los potros de Coolmore demuestran su calidad antes de pasar a la reproducción.
Godolphin: el modelo integrado del Jeque Mohammed
Si Coolmore representa el modelo del criador que vende y comercializa, Godolphin representa algo diferente: una operación verticalmente integrada donde el mismo propietario cría, entrena, compite y gestiona el retiro de sus caballos bajo un mismo paraguas.
Fundado en 1992 por el Jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, gobernante de Dubái, Godolphin opera con cuadras en Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Dubái, Estados Unidos y Australia. Su entrenador principal en Europa es Charlie Appleby, quien ha guiado a caballos como Pinatubo, Adayar o Hurricane Lane a victorias en los mayores eventos del mundo.
La operación criadora de Godolphin tiene su centro en Dalham Hall Stud (Newmarket) y en el complejo de Dubái. Sus sementales incluyen nombres como Dubawi, uno de los reproductores más exitosos de Europa en los últimos 15 años, y Night of Thunder. Godolphin también compra sementales de otras operaciones y negocia participaciones en sementales compartidos.
El color azul de Godolphin —el famoso “Royal Blue” con estrella dorada— es reconocible en todos los hipódromos del mundo. El volumen de caballos que gestiona —cientos simultáneamente— hace de Godolphin la operación individual más grande del mundo en términos de número de animales.
Juddmonte Farms: la elegancia de la calidad sobre la cantidad
La tercera gran operación criadora es la más discreta de las tres, pero quizás la más respetada por los entendidos. Juddmonte Farms es la operación del Príncipe Khalid Abdullah de Arabia Saudí, y a diferencia de Coolmore y Godolphin, su filosofía no es la escala sino la calidad selectiva.
Juddmonte tiene fincas en Gran Bretaña (Banstead Manor Stud, en Newmarket), Irlanda y Estados Unidos (Juddmonte Farm, en Lexington, Kentucky). El número de yeguas que gestiona es significativamente menor que el de sus competidores, pero la tasa de éxito es extraordinaria.
El catálogo de caballos producidos por Juddmonte incluye algunos de los nombres más grandes de la historia reciente: Frankel (el mejor calificado de todos los tiempos), Enable (dos veces ganadora del Prix de l’Arc de Triomphe), Dancing Brave (ganador del Arc de 1986), Zafonic, Banks Hill. La lista es una colección de obras maestras del turf.
El semental más valioso de Juddmonte es el propio Frankel, cuya tarifa de cubrición inicial fue de 125.000 libras y que ha ido demostrando, potro tras potro, que su calidad se transmite con eficiencia.
El negocio del breeding: cifras y mecánica
El negocio de la cría de Pura Sangre combina la incertidumbre biológica con inversiones de capital muy elevadas. Un criador que paga 300.000 euros por la cobertura de un semental de élite con su yegua puede esperar 11 meses de gestación, un potro que necesitará dos años de formación antes de correr, y aun entonces ninguna garantía de que el animal tenga la calidad suficiente para recuperar la inversión.
Las grandes subastas de potros —Tattersalls October Sales en Newmarket, Keeneland September Sale en Kentucky, Arqana August Sale en Deauville— son los puntos de encuentro del mundo criador. En ellas, potros de uno y dos años cambian de manos por precios que van de unos pocos miles a varios millones de euros. Los récords históricos de precio en subasta superan los 16 millones de dólares.
El valor de un semental de élite se calcula no solo por su carrera en pista sino por su tasa de transmisión: cuántos de sus hijos ganan carreras de Grupo 1, cuántos de sus hijas producen a su vez ganadores. Un semental que produce un 15% de ganadores de stakes se considera excepcional; la mayoría no supera el 5-7%. Galileo llegó a tener años con un 25% de ganadores de stakes entre su descendencia, una cifra sin precedentes en la historia moderna del turf.