En el mundo de las carreras de caballos, la Triple Corona americana ocupa un lugar único en el imaginario del turf: es la hazaña más difícil del deporte, el Santo Grial que los propietarios, criadores y entrenadores persiguen durante décadas. Solo trece caballos en más de ciento cincuenta años de historia han conseguido ganar el Kentucky Derby, el Preakness Stakes y el Belmont Stakes en la misma temporada. Cada uno de ellos pertenece a la historia del deporte.
Los orígenes: el establecimiento del concepto
Las tres carreras que forman la Triple Corona americana tienen orígenes independientes. El Belmont Stakes es la más antigua: se celebró por primera vez en 1867 en el hipódromo de Jerome Park (Nueva York), y desde 1905 en el hipódromo de Belmont Park (Long Island). El Preakness Stakes debutó en 1873 en Pimlico (Baltimore). El Kentucky Derby, la carrera más famosa de las tres, se inauguró en 1875 en el hipódromo de Churchill Downs (Louisville, Kentucky).
El concepto de “Triple Corona” —la idea de que ganar las tres en la misma temporada constituía una hazaña especial— fue acuñado por el periodista Charles Hatton en los años 30 del siglo XX. Aunque los caballos habían ganado las tres carreras antes (Sir Barton en 1919 fue el primero reconocido retroactivamente), el término se popularizó con la victoria de Gallant Fox en 1930, el primer caballo en conseguirlo con el concepto ya explícitamente establecido.
El período dorado: de 1930 a 1978
Entre 1930 y 1978, once caballos ganaron la Triple Corona, una frecuencia que hoy parece increíble. El período más prolífico fue la década de los 40, con Whirlaway (1941), Count Fleet (1943), Assault (1946) y Citation (1948) consiguiéndolo en ocho años. Secretariat (1973), con sus récords imbatidos, Seattle Slew (1977) y Affirmed (1978) cerraron lo que los historiadores del turf llaman la “era de oro” de la Triple Corona.
Después de Affirmed en 1978, vino el silencio. Durante 37 años, ningún caballo consiguió ganar las tres pruebas. Docenas de candidatos ganaron las dos primeras y fallaron en la distancia de fondo del Belmont. La sequía se convirtió en un fenómeno cultural en Estados Unidos: cada Triple Corona fallida era portada de los periódicos y tema de debates interminables sobre si las nuevas generaciones de caballos eran menos capaces que las anteriores.
La ruptura de la sequía: American Pharoah y Justify
La espera terminó en 2015. American Pharoah, entrenado por Bob Baffert y montado por Victor Espinoza, ganó el Kentucky Derby, el Preakness y el Belmont con una facilidad que sorprendió incluso a los más escépticos. Era la primera Triple Corona en 37 años, y la reacción del público en Churchill Downs y en Belmont Park fue de una intensidad que pocas veces se ve en el turf americano.
Apenas tres años después, en 2018, Justify —también entrenado por Bob Baffert— repitió la hazaña, haciendo que dos caballos consecutivos del mismo entrenador ganaran la Triple Corona. Justify lo hizo sin haber corrido de dos años (algo sin precedentes entre los ganadores de la Triple Corona), lo que añadió una dimensión adicional de singularidad a su logro.
La Triple Corona sigue siendo el desafío definitivo del turf americano. Cada primavera, cuando llega mayo y junio, el mundo de las carreras vuelve a preguntarse si algún potro de ese año escribirá su nombre junto al de los trece elegidos.