El ciclismo en pista es una de las disciplinas más antiguas y técnicamente exigentes del mundo del ciclismo. A diferencia del ciclismo de carretera, todo ocurre dentro de un velódromo, en una pista oval cuidadosamente diseñada donde la velocidad, la táctica y el dominio técnico de la bicicleta son determinantes.
La bicicleta de pista
La pieza fundamental que distingue al ciclismo en pista es la propia bicicleta. La bicicleta de pista no tiene frenos ni cambios de velocidad. Utiliza una transmisión de piñón fijo, lo que significa que existe una conexión directa y constante entre el movimiento de los pedales y el de la rueda trasera: si la rueda gira, los pedales giran, y viceversa.
Para reducir velocidad, el ciclista tiene dos opciones: resistir el movimiento de los pedales con los propios músculos de las piernas, o inclinarse hacia arriba en la pista aprovechando la inclinación del velódromo. No existe la posibilidad de frenar de golpe, lo que exige una anticipación constante y un dominio técnico muy elevado.
Estas bicicletas están diseñadas para minimizar la resistencia aerodinámica. Tienen cuadros rígidos de carbono o aluminio, manillar de gota muy bajo, ruedas de perfil alto o incluso de disco completo, y los pedales llevan calas automáticas que fijan el pie de forma permanente durante la prueba.
El velódromo y la pista
Las competiciones se celebran en velódromos, instalaciones específicamente diseñadas para el ciclismo en pista. La pista tiene forma oval y sus rectas están conectadas por curvas llamadas peraltes, que están inclinadas hacia el interior del óvalo con ángulos que pueden llegar a 42-45 grados en los velódromos más rápidos del mundo.
Esta inclinación es lo que permite a los ciclistas mantener altas velocidades en las curvas sin necesidad de frenar: la inclinación y la velocidad combinadas generan la fuerza centrífuga que mantiene al ciclista pegado a la pista. A baja velocidad, sin embargo, las curvas inclinadas son difíciles de mantener, por lo que los ciclistas deben mantener siempre una velocidad mínima cuando están en las partes más altas de la pista.
Los velódromos homologados por la UCI tienen longitudes que varían entre 133 y 500 metros por vuelta. Los más comunes en competiciones internacionales de élite miden 250 metros. La pista suele estar construida en madera de pino o abeto siberiano, materiales que ofrecen la combinación ideal de rigidez, ligereza y agarre.
Las líneas de la pista
La pista de un velódromo está marcada con varias líneas de colores que tienen significado reglamentario:
- Línea de cota (negra): la línea más baja de la pista, que define el contorno interior del velódromo.
- Banda de medición (roja): situada a 20 cm por encima de la línea de cota, es la línea sobre la que se mide la longitud oficial de la pista.
- Línea de perseguidor (azul): a unos 85 cm del borde interior, es donde se colocan los ciclistas en las salidas de las pruebas de persecución.
- Línea de esprín (roja): en la parte central de la pista, delimita la zona de sprint y tiene relevancia táctica en pruebas como el Sprint o el Kéirin.
- Línea de stayer (negra): situada en la parte superior de la pista, es donde los ciclistas esperan en algunas pruebas.
Las modalidades principales
El ciclismo en pista se divide en pruebas de velocidad y pruebas de resistencia:
Las pruebas de velocidad incluyen el Sprint individual (duelo cara a cara entre dos ciclistas), el Kéirin (carrera con motocicleta líder), el Sprint por equipos (tres corredores contra tres) y el Kilómetro contrarreloj (solo contra el crono).
Las pruebas de resistencia incluyen la Persecución individual (dos ciclistas que salen en lados opuestos de la pista), la Persecución por equipos (dos grupos de cuatro), la Madison (prueba de relevos por parejas) y el Ómnium (combinado de varias pruebas).
Las normas generales
En casi todas las pruebas de ciclismo en pista rigen algunas normas básicas comunes. Los ciclistas no pueden abandonar la pista durante la prueba sin causa justificada. Las colisiones intencionadas, los empujones y las obstrucciones deliberadas son objeto de penalización o descalificación. En las salidas, los ciclistas deben mantenerse en su carril asignado hasta la señal del árbitro.
La organización técnica de todas las competiciones internacionales recae en la UCI (Unión Ciclista Internacional), que actualiza periódicamente el reglamento y homologa los récords mundiales.
El equipamiento
Además de la bicicleta específica, los ciclistas de pista utilizan cascos aerodinámicos de carcasa cerrada, monos integrales de tejido compresivo con acabados aerodinámicos, y en muchos casos protecciones visuales. Las zapatillas tienen suelas rígidas con calas que fijan los pies a los pedales de forma permanente durante toda la prueba.